γνῶθι σεαυτόν
(gnóthi seautón)
He de hacer un viaje
interminable
hasta un templo que se oculta en mi interior.
Ni siquiera es un Delfos,
común de los mortales.
Ni siquiera es de un dios.
He de hacer un viaje
interior
que me desvele las cosas inefables.
Que me quite los velos
de las farsas, sociales
e insociables,
que ni conozco yo.
He de hacer un viaje
intemporal
que me regrese al más atrás
del nacer,
y me lleve al más tarde
del ocaso final.
He de hacer un viaje
necesario
que me acerque al ignorado yo,
que me obligue a saber
lo que no sé...
sin saber.
He de hacer un viaje
inevitable,
que inevitablemente me traiga y lleve al otro,
- al otro prójimo y estrecho -,
que me reconoce
mejor que me conozco yo.
"Conócete a ti mismo".
Deja que el otro te conozca y te enseñe.
El hombre se hace dios
cuando admite que "somos dos:
necesariamente
el otro y yo".
(actualizado abril/2mil14/agf/05.09.2mil11)