miércoles, 23 de abril de 2014

rosa rosa y rocío ("día del libro")


Esta noche soñé que era 
una gota de rocío.
Un aliento caliente 
se había escapado de mi boca.
Vagaba allí, fundido 
en el cálido cielo de la noche,
-de la mía -
y quería sumarse a otros alientos, igualmente confundidos
en la común negrura sin estrellas.
Juntos, formaron la figura de un fantasma entre las hojas.
El vaho vaporoso
se escapó de la sombra del nogal;
esa sombra negra que en la noche
arropa el calor de la tierra en la pradera.
Más allá de aquel paraguas verde
se enfriaba la atmósfera.
Hubo un choque silencioso
de no sé cuántos alientos
confundidos,
y el vapor se convirtió en un beso líquido
de tantas esquirlas diminutas
que se entrelazaban de tal manera
que hicieron una esfericidad perfecta, sin aristas.
Creí por un momento
que el beso líquido remontaría el vuelo
hacia el cielo, en busca de una estrella .
Pero, no. Cayó, redondo
y limpio, sobre la rosa rosa
que estaba, abierta de pétalos, en un rincón del suelo.
Yo la miré - a la gota -
y medité en la lluvia, en la nube,
en el mar, el la visible agua, en las puntas mínimas de los icebergs,
en lo escondido inmenso de los hielos ocultos...
en el azul infinito de los cielos sin nubes,
en mi finitud, cuajada de nubarrones...
El rocío visible
me llevó a lo invisible.
Sé que en mi aliento
alienta algo divino
... aunque no sepa bien quien me lo puso.

(agf/23.04.2mil14/día del libro)

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