jueves, 24 de abril de 2014

sueño


Anoche soñé que mi vida remontaba
ventitres mil ciento quince días atrás, aproximadamente.
Hacia la nada. 
             Hacia la nada fértil
que preñaron dos sueños, sin saberlo.
Dormía en mí el reposo preventivo
por todo lo venidero; 
y mi boca respiraba, fatigosa,
el futuro incierto de mi horizonte. 
Sólo tenia ganas de dormir.
Era un rebujón de carne,
tontorrón. Con los ojos cerrados
                                            por el miedo.  
Otros pensaban ya por mi,
y me fabricaban los proyectos. 
Mamá, con leche y mama, 
la abuela, con cuna y nana,
me llenaban
la cabeza de sueños... de sus sueños.
Mi cabeza se llenó de caracoles,
rizos dorados 
bajando por la frente.
Y el discernir naciente 
me fue trayendo anhelos,
                    ... anhelos en el pecho. 
Los días más felices sucedían
lejos de suceder, como se dice ...
sin preocuparme apenas.
Tan sólo me quitaba el sueño
el horizonte... 
ese punto en la tierra, en el mar, o en el cielo,
al que nunca se llega. 
Ahora,  ventitres mil ciento quince días adelante, aproximadamente,
me preocupa alguna noche
el sueño eterno de la muerte.
       ¿Hacia la nada?...                   No veo el horizonte.

(agf/24.04.2mil14)

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