León es tierra de Camino…
Si decidís viajar a Compostela,
os espero a todos por mi tierra...
Esta es la historia, señores,
Haremos con emoción
tres jornadas de un camino,
que recorre un peregrino
por las tierras de León.
Dejamos atrás Palencia
y a Sahagún nos acercamos,
en sus iglesias rezamos
suplicando la clemencia:
San Lorenzo, y San Juan,
Santo Tirso y Trinidad.
Hospitales y conventos, cantidad...
bello románico, monjas, y buen yantar...
Cruzamos el río Cea,
con sus choperas desnudas,
venimos sin más ayudas
que un bastón … (¡que grande sea!).
El Esla baña otra villa,
con muralla y cuatro puertas,
en estos tiempos abiertas.
Miren su nombre: Mansilla.
Admiren también el arte
de iglesias y monasterios.
Y poniéndonos más serios,
degusten: callos, y bacalao con tomate.
En San Miguel de Escalada
se encuentra esta maravilla:
¡mozárabe puro!. Y en la villa:
mi casa, que ofrezco como posada.
Seguimos por la llanura
y cruzamos otros ríos:
primero Porma, después Torío.
Y divisamos de León la galanura.
Entramos en barrio santano,
la hermosa Plaza del Grano.
Por Rua de los Franceses,
¡Pasen y vean, maeses!:
San Marcelo, Botines, Diputación,
Calle Ancha, Pulcra Leonina,
(la que todo lo domina).
Mas sigan: San Isidoro,
Y el templo, y el gallo… ¡de oro!.
Y las conchas del camino
Y el Hostal de cinco estrellas,
Seguimos nuestro destino,
siempre al oeste mirando.
Y en esta iglesia rezando,
a la Virgen del Camino.
De uno a otro río al abrigo,
tal si fuera de oca a oca,
en esta etapa nos toca
llegar al Puente de Orbigo.
Aquí Don Suero de Quiñónes
quiso ofrecer, ha tiempo, a su dueña
el afán de un caballero, que se empeña
en vencer a trescientos campeones.
Seguimos. Astúrica Augusta nos espera:
Catedral, Ergástula romana, Palacio de Gaudí,
archivos y museos , iglesias por aquí...
Y gente maragata en la ciudad entera.
Y otra vez buen yantar:
cocido maragato, congrio al ajoarriero.
Y de postre del bocado postrero,
ricas mantecadas, que ayudarán a andar.
Con la panza llena, seguimos otro rato,
admirando de lejos El Teleno.
Y llegamos a Castrillo, pueblo lleno
de artístico tipismo maragato.
Ahora subimos: Rabanal, Foncebadón.
Cruz de Ferro. El peregrino
tira a sus pies aquel guijarro fino
que trae en la mochila como un don.
Entramos en El Bierzo:
Visitamos la Herrería de Compludo...
Molinaseca, con sus calles en embudo...
Y en lontananza, montes que adorna el brezo.
La capital del Bierzo es Ponferrada:
Puente de Hierro, sobre el Sil.
Y su Castillo del Temple, con mil
almenas, fortaleza coronada.
Por este valle suave caminamos,
repleto de espléndidos viñedos.
Y saltamos del Cúa a Carracedo,
si de Cacabelos un poco nos desviamos.
Y en la última etapa leonesa,
llegamos a la Villa de los Francos.
Con su clima suave, hasta naranjos,
cerezos y viñedos, en tierras de marquesa.
Por la Calle del Agua paseamos.
Ganamos el perdón en la iglesia de Santiago.
No vaya a ser que algún suceso aciago
nos impida llegar a donde suspiramos...
Os espero a todos por mi tierra,
si decidís viajar a Compostela.
León es tierra de Camino…
...............................© A.Escalada/junio de 2mil10©
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