lunes, 10 de noviembre de 2014

Te quiero, te quiero, te quiero...

1.- 
Te quiero

He escrito que te quiero
encima de los muros de la luna.
"Que te quiero muchísimo",
como nunca pudiera amarte nadie.
Pero tú no has leído mis palabras escritas en la luna,
escritas en las sillas del jardín
y en la dura corteza de los árboles.
Escritas en el cauce de los ríos,
en las altas espigas y en la piel de los frutos.
Escritas, amor mío, en las estrellas cansadas del viaje.

He grabado “te quiero”
en el primer albor de la mañana.
He grabado mis palabras en los límites del cielo,
amor, y en el destino.
"Que te quiero muchísimo".
Pero tú no las viste brillar entre los pétalos,
ni escritas sobre el puente, el río y las colinas.
Grabado en cada gota de rocío y en las conchas del mar.
Amor, tú no lo viste
grabado en los luceros, los ramos y las piedras.

He escrito mis palabras, "que te quiero",
en las hojas calientes del cuaderno del sol.
¡Ojalá las hubieras leído!…

(Nizar Qabbani, poeta sirio, 1923-1998)  
...
2.-

Todos tenemos amor. A la madre, al padre, al hermano… a la esposa, a los hijos… al amigo. Al pueblo, a la gente, a la tierra…  al cielo. A la Tierra, al Cielo. ¡¡¡Y a Dios!!!
Todos sabemos amar. En teoría. De carrerilla. De cara a la galería. "Entre nosotros…". "De tí para mí"… "Bis-bis-bis; no se lo digas a nadie".
Pero "querer" es otra cosa. Querer es "poner a andar" las teorías. Es desechar los silogismos. Superándolos. Es dejar a un lado los bisbiseos. Y gritar: "¡¡¡yo puedo!!!"
Y un paso más: decir "te quiero" es lo que nos diferencia de la vulgaridad. Es lo que más cuesta. Porque es lo que más vale. Es lo que da sentido a la vida. Es lo que nos hace dioses, para crear y recrear.
De todos modos: no es tan dificil decir "Te quiero". A la madre, al padre, al hermano… a la esposa, a los hijos… al amigo. Al pueblo, a la gente, a la tierra… al cielo. A la Tierra, al Cielo. ¡¡¡Y a Dios!!!
 ¡¡¡Cuántos, en los días de mi vida me han dicho: "Yo tengo mucho amor; yo sé lo que es amar;  yo quiero… ; pero no sé decir "Te quiero". No me atrevo a gritarlo. No me atrevo a bisbisearlo siquiera... que es peor!!!"  
...
3.- 
Entre tú y yo, el amor.

Entre tú y yo,
el amor,
- te dije, en un discurso.
Entre tú y yo,
el amor,
- me contestó el difuso
eco de tu voz.
Entre tú y yo,
sólo el amor:
el amorío,
el "hasta la muerte" y la mortaja,
¡prédica fría!
Mas, la reverberación del tú y del yo
no sabe amar
más allá de la vida.
Ni el vacío.
Ni el eco
rebotante…
Por eso, hemos puesto el querer,
- que no es discurso -,
y el eco real,
nada difuso,
del "yo te quiero"
Entre tú y yo
no cabe ya más…
¡nada!...
si no se nos enmudecen los "te quiero"s.  


(afg/10.11.2mil14)

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