miércoles, 26 de febrero de 2014

la "cernada" y la musa, misina

La "cernada" (en leonés) es la ceniza que queda del rescoldo del hogar 
después de quemarse el carbón o la leña. Ya no es ni ceniza siquiera.
 Todo está destruido por el fuego. Solo queda la nada...
Pero, incluso de la nada hacía cosas mi abuela:
 utilizaba ese polvo gris para tapar las cagadas de las gallinas del portal,
 y que no se le embarrara la escoba. 


"Musa, misina"

Es temprano.
Mi gata está dormida;
                                 acurrucada
en el escaño,
al amor interminable de la amortiguada lumbre,
que sigue calentando
debajo de la "cernada"
                                del hogar.

Desperezado,
la llamo, quédamente:
"mis-misina-mis"...
Mi gata me entiende,
aún estando dormida.
                                   Me conoce las intenciones
más íntimas;
me sopla, cuando me resopla,
me inspira, cuando me respira;
me trae un ingenio trabajoso;
me ron-ronea,
                               y me disculpa por despertarla...

"Mis-misina-mis"...
Musa, misina!!!



2 comentarios:

  1. ¡Cuánta metáfora maravillosa!¡Qué ingenio, por Dios! ¿O diosa? Mientras no sea 'odiosa' todo va bien.
    Por cierto, qué preciosidad de animal la gata ¿Es maragata? Quizá no...

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  2. O diosa. Oh, divina fecundidad. Dios es femenino, aunque lo pinten odioso. La gata es leonesa; de San Miguel de Ecalada. Son gatas de un verano. Ya sabes: si nacen en abril, son para mi; las de mayo pa´mi hermano; las de junio, pa´ninguno!!! Cuando mis hijos eran chicos, siempre teníamos gatos en la casa (en el verano)... Black era negro, claro!!!, Micifuz, blanco, con careta en los ojos. Carrerinas era del color de la cernada; Calcetines tenía calzadas las patas... Musa y Misina eran un mimo a dúo... jugueteando. Feliz vida de gato...

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