jueves, 28 de abril de 2011

pre-campaña electoral (?)... versos burlescos de uno de mi calle

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Luis de Góngora y Argote, además de un gran poeta, - un poco rebuscado y lleno de sutilezas - era un socarrón empedernido. Me lo quiero imaginar en estos días pre-electorales leoneses. Supongo que escribiría esto, empezando por su primera y original estrofa:


"ANDE YO CALIENTE..."




Ande yo caliente,
y ríase la gente.
Traten otros del gobierno
del mundo y sus monarquías,
mientras gobiernan mis días
mantequillas y pan tierno,
y las mañanas de invierno
naranjada y aguardiente...
y ríase la gente.

Hoy no cubre las montañas
de plata y nieve el enero.
Lleno adivino el febrero
de mentiras y patrañas,
de insultos y malas mañas
que el político me cuente...
y ríase la gente.

Los políticos prometen.
(Para eso es la campaña).
Prometer a nadie daña,
ni la casa descomponen;
si no dan, tampoco mienten.
La culpa es del creyente...
y ríase la gente.

Diga el PP lo que quiera,
haré lo que tenga en gana.
Sin chaquetillas de pana,
no es PSOE lo que era.
Y UPL ya no es siquiera
el paladín de mi gente...
y ríase la gente.

Detrás vienen los demás:
Busca, busca, si es que puedes,
hasta el domingo que quedes
en las urnas, ¡nada más!
Si lo encuentras me lo das:
un político eficiente...
y ríase la gente.

Buscaré la enhorabuena
de candidatos honrados;
que me dejarán recados
en la prensa más amena.
Yo escucharé a Filomena
junto al chopo de la fuente...
y ríase la gente.
...
uno de mi calle


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Nuestros poetas clásicos del Siglo de Oro se llevaban a muerte. Tanto como los políticos de hoy. Pero sólo de boca. Y con ingenio. Con mucho ingenio. Un ejemplo de trifulcas contínuas lo tenemos entre Góngora y Quevedo. Dejadme ahora que intercambie un soneto entre Rajoy y Zapatero. Voy a poner, con gran respeto, el insulto poético de Don Francisco de Quevedo a Don Luis de Góngora...

A una nariz


Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.

Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.

Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito.

(Francisco de Quevedo)


Y ahora el soneto entre Rajoy y Zapatero. Con más respeto. Si se lo merecieran. Por valía. O por ingenio. Y con un estrambote "ciudadano":

A dos narices


R:
Tiene usted dos comillas, encejado,
con una risa helada en diatriba,
nos lleva, sonriendo, a la deriva,
más deriva que Pipe había dejado.

Z:
Usted: registrador muy despistado,
niño listo, cual gato panza arriba,
gafas redondas, frente pensativa,
nariz de Cicerón deslatinado.

R:
Es usted un gallito de pelea,
y con plumas de gallo de Curueño,
que cuando discursea las menea...

Z:
Pues, usted me supera en lo pequeño,
y mientras los papeles papelea,
me gana en presunción con gran empeño.



Estrambote ciudadano:

Dos cosas tenemos: ceño y empeño.
Pero hay en España más criterios.
¡¡¡Oirlos y votarlos es de serios!!!



uno de mi calle

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