miércoles, 1 de abril de 2009

PUENTE BLANCO

José A. Fernández Ordóñez en el prólogo del libro "Catálogo de los puentes anteriores a 1936. León", señalaba como uno de los objetivos de su obra el "contagiar el gusto por la visita, la observación y el estudio ...". Este autor hablaba de los puentes, pero muy bien podría servir para cualquier otra actividad cultural. Yo, en este cuaderno, - entre otras cosas- también quiero contagiar el gusto por la visita, la observación y el estudio de los pueblos, sus paisajes y entornos.
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Cómo llegar:
Ver mapa más grande
La mejor opción es cojer el camino de concentración que arranca de la carretera, frente al Restaurante Anoma, de Villahibiera, en dirección al río Esla.
Al llegar a la ribera del río se coje una senda paralela al soto del río en dirección al norte. Como a unos doscientos metros se nos aparecerá el Puente Blanco, como un fantasma, entre los chopos y la maleza...
En el mapa se ve claramente el gran meandro que hizo el río, cuando se desvió del puente...
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"...Lamentáblemente, una gran parte (del puente)... ha desaparecido, quedando al descubierto el núcleo de tierra, cascotes y mortero de cal. También han desaparecido los petos, y las claves se muestran en la rasante alomada; de ella ha desaparecido también todo rastro de pavimento.
Los estribos se abren oblícuamente al eje del puente; se encuentran bastante deteriorados y recubiertos de maleza . Además, el izquierdo, aguas arriba, ha sido socavado, y se mantiene como un muro exento, separado del terreno.
En general, se conserva en mejores condiciones aguas arriba que abajo. Debería reconstruirse y utilizarse, con su hermoso entorno, para adtividades de tiempo libre..."
(cita extractada del libro de Fernández Ordóñez)

"El puente blanco", un cuento fantástico:


Érase una vez un puente blanco, hecho con piedras blancas. Estaba un día ojeando el río. Estaba midiendo con los ojos la distancia que había de lado a lado. Así, a ojo, habría TRES O CUATRO ojos. Los ojos del puente son como las zancadas. Depende del zancudo que las dé: si es un enano paticorto, o es un zancón zancudo muy gigante... El río también puede ser: estrecho, como un soldado tieso y desfilante; rechoncho y ancho, como una vega frondosa y opulenta; e inabarcable, como un río de vidas, como un juego de meandros... como un sueño gigante.El puente estaba peripuesto, presumido, casi ya terminado... Y miraba al río, que traía rizos blancos en el agua, y le besaba los pies, descalzos, y le arrullaba... El puente estaba tirulato, y se quedó con los ojos en blanco. Era ya de noche; y se quedó dormido, con los ojos cerrados...El río era un astuto. De noche, se hinchó de agua. Había llovido mucho, aguas arriba. Y la nieve blanca de Peñacorada, aguas arriba, en la montaña, le infló los bordes, rompiendo los lindes y los banzos. Y el río se desbordó, rompiendo todos los meandros aquietados. Al llegar a la altura del puente blanco... - mejor dicho: a su bajura - se negó a pasar por debajo. Y se marchó cien ojos más allá, a la derecha (a su derecha), escarbando, escarbando...El puente blanco despertó. Se restregó los ojos. Eso le llevó un rato. Restregar TRES ojos es muy pesado. Y además sin espejo, donde mirarse.No se lo creía, el pobre. El astuto río le había abandonado. ...

Variaciones sobre el Puente Blanco
(imagen original de Resti Andrés, de Quintana de Rueda).
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