miércoles, 8 de abril de 2009

PROCESIÓN HOMEOPÁTICA EN MARTES SANTO



Ayer, día de Martes Santo, estuve de "procesión". Podría decirse que por prescripción facultativa. Hace mucho tiempo que no comulgo demasiado con la medicina tradicional al uso, que se basa, primordialmente, en la química y en los tratamientos invasivos. Me inclino por la llamada medicina alternativa, que descansa, por ejemplo, en la prevención por los remedios naturales, recetas de la abuela, homeopatía, fisioterapia, y quiropráctica.

Os voy a contar, con imágenes, (como si fuera una película de esta procesión del Martes Santo), cómo ví ese desfile. O cómo se puede imaginar una "procesión homeopática". (Homeopatía: "sistema curativo que trata de curar las enfermedades aplicando, en dosis mínimas, las mismas sustancias que producirían síntomas iguales o parecidos a los que se trata de combatir").

¡¡¡Abrid el frasco!!!:

La imágenes corresponden al escaparate de la Farmacia Merino, en la calle Ancha leonesa.

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Farmacia Merino.-


Entre el bullicio de la calle Ancha se encuentra la farmacia más antigua de León, que nos recuerda los ambientes reflejados en "La Regenta", de Leopoldo Alas Clarín; o a cualquier estampa de una novela de Emilia Pardo Bazán o Pérez Galdós. Se trata de una obra de arte de estilo modernista, con elementos arabescos y cierto regusto por el revival mudéjar muy decimonónico, en la que destacan su techo de madera tallada, y su espectacular colección de antiguos frascos de botica. Y entre otras cosas, esta botica se ha especializado en la homeopatía.


Cuentan las malas lenguas, - o las buenas -, del saber popular, que la Puerta del Obispo fue demolida por ser un impedimento para el tránsito del vehículo de Fernando Merino.Lo único cierto es que en 1910, siendo Merino ministro de Gobernación se puso más empeño en su destrucción, incluida la ferviente campaña del periódico merinista El Porvenir de León. El 13 de agosto de 1913 se autorizó su demolición, dejando así el paso libre hacia la Serna el coche de Merino, y a los de los otros 19 propietarios que entonces estaban ‘motorizados’ en la ciudad de León. La realidad es que fue el arquitecto Demetrio de los Ríos quien realizó la propuesta de demolición para que la Catedral estuviera libre de cualquier otra construcción que la afeara o empobreciera.


Felipe Merino abrió su farmacia en 1827 en el número 3 de la calle Nueva y traslada la oficina en 1847 a los soportales de la plaza de la Catedral, esquina con la actual calle Sierra Pambley, una obra para la que confía en el arquitecto Juan Madrazo. Su hijo, Dámaso Merino se licencia en Farmacia en 1851 y cuatro años más tarde crean la sociedad G.F. Merino e Hijo. Dos años después de la muerte de su padre, en 1864, Dámaso ya había iniciado la producción en la fábrica de productos químicos y farmacéuticos situada detrás de la Catedral. En 1901, la farmacia Merino se traslada de nuevo, esta vez el número 3 de la calle Catedral (actual calle Ancha), donde sigue en la actualidad con el mismo mobiliario de la última reforma de mediados del siglo XIX.

Taza de café  .............................

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