domingo, 15 de enero de 2017

tandem silentium erit


"in principio erat silentium"
*
un dios imperfecto
lo había hecho todo.
pero todo inacabado.

hizo hasta un hombre
mudo - un manojo de gestos -,
extasiado ante toda la belleza.

pero el hombre
comenzó a escuchar:
que es el inicio de la vida.

aplicar el oído para oír;
prestar oídos a lo bello:
noche, día, luz y sonido.

y la escucha
se convirtió en curiosidad
por todo lo que ha de ser obedecido.

mas, he aquí que el hombre
no atendió los avisos
y se volcó sólo en si mismo:

a escucharse; es decir, a hablarse
con pausas afectadas
para auto-complacerse.

ese fue el original pecado:
no atender al silencio
que grita en el silencio.

empero, esa mudez humana,
ese asombro divino,
ese "entusiasmo" puro... volverá a redimirlo.

...
                                                      "tandem silentium erit..."

© Alfredo García Fernandez
Libro del Apocalípsis 8, 1: "Cuando abrió el séptimo sello, 
hubo un silencio en el cielo por espacio como de media hora"...
Este verso es como un entreacto, durante el cual se preparan los actores, que van a actuar en el versículo siguiente. La media hora da tiempo de sobra para cambiar la escena. Pasa del cielo a la tierra.
 En la tierra se va a representar la ejecución de los juicios contra el mundo...
Hablo de El Beato de San Miguel de Escalada.
 Pero, ¿cómo hace Magio para pintarnos el silencio del cielo?.
 Escribe en doce medallones, que son como coronas doradas, 
la frase que lleva doce letras: "Silentium est"...
¿Un poco ingénuo?. No; didáctico. Y además, enraizado en la tradición de los Beatos, que entendían el silencio del cielo como algo cósmico, redondo, perfecto. El número doce es un número perfecto. Petrus, ilustrador del Monasterio de Silos, vendría despues, en el año 1109, a encontrar la fórmula genial de representar el silencio con el vacio,
 dentro de una orla...


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