domingo, 1 de marzo de 2015

como quien oye llover


Anoche él llegó muy tarde a casa. Casi se debiera decir que llegó temprano. Ella estaba enfadada; muy enfadada. La verdad es que fue de común acuerdo. "Tú vete con tus amigos. Yo me quedo con los niños. Vale". Luego se enredaron las cosas: los niños se pegaron, (en juegos; pero se pegaron); se quemó la tortilla de patata; el mando a distancia de la tele estaba todo babeado por el perro. Y el reloj no paraba de decir: "¡Este no viene!". Y vino. Hubo tormenta. Él aguantó, como sabe, el chaparrón. Callando. Y ella se alivió de toda la tensión con reprimendas. Él siguió callado, y se metió en la cama. En la cama de la alcoba de invitados. La última frase de ella volvió a ser la de siempre: "Y tú, como quien oye llover. ¡Vaya cachaza!". Él ni lo pensó siquiera, por si ella adivinara el pensamiento; pero se le escapó por dentro una maldad: "... mañana, quizás mañana deje de llover". Para lo mismo responder mañana.
----------------------------------------- (tomado de dos vidas, al azar)

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