miércoles, 22 de febrero de 2012

Schubert

era de madrugada. me despertó un sueño intenso, cargado de esas finas realidades que somos incapaces de vivir si no es en los sueños. mi cabeza era un loco avispero. o mejor: una colmena plena de dulces abejas laboriosas. busqué el teclado de mi ordenador, y allí, mis dedos se volvieron locos. no pude sujetar mis manos, que iban y venían como las manos de un pianista virtuoso. mas, ay!!!, el traductor de la pantalla de mi computadora era incapaz de trasladar tanta locura, y (creía yo) tanta belleza. cambié de táctica, y agarré con mis manos temblorosas un boligrafo de tinta azul, e intenté que escupiera aquellla fiebre en la sábana blanca de un papel vacío. fracaso cruel: quince rebujos apretados acabaron en la papelera... todos fracasados.
mañana volverá a ser mañana.
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