domingo, 22 de enero de 2012

el tren de la lejanía


 

escribo a la lejanía

escribo a la lejanía,
a la bella lejanía donde no vive nadie
- al menos nadie que me conteste -;
echo la carta en el buzón
que tiene cara - y boca -  de perro,
                        porque no llega a ser león;
espero al tren correo, que quitaron hace ya cuarenta años...
nadie lleva mi carta,
escrita en la lejanía de mi intimidad universal... mas pocas veces compartida.
ya no pasan los trenes,
con niñas en las ventanas, saludando.
los pañuelos se agitan sólo en las papeleras de las calles sucias,
llenos de esputos,
                               en lugar de caricias revoloteando,
en vez de citas silenciosas con gestos descuidados.
qué lejos estás, querida;
qué distantes vivimos, al instante;
aún recuerdo cuando la lejanía tenía todavía
                      tres o cuatro horizontes,
aunque el horizonte sea, - y es bien claro - , el lugar
al que nunca se llega.
tres o cuatro...
              o dos; o uno...
con uno ya me sería suficiente, vamos...
lejanía: lugar remoto, pasado, porvenir...
o lontananza.
pero aún escribo a la lejanía, claro... 

a la hermosura de lo sublime. 

(agf/22.01.2mil12)

؛ǝʇsǝʇuoɔ ǝɯ ǝnb ǝıpɐu souǝɯ lɐ
˙˙˙ǝıpɐu ǝʌıʌ ou ǝpuop ɐıuɐɾǝl ɐllǝq ɐl ɐ
,ɐıuɐɾǝl ɐl ɐ oqıɹɔsǝ
.........................

1 comentario:

  1. Devastadora para el alma de los nostálgicos. Me rindo a sus pies cada día, caballero. Precioso poema.

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