sábado, 15 de octubre de 2011

no avispa, sí abeja...

  



La diferencia está en la miel


Hoy tengo en mi cabeza 
un avispero.
¡Qué diferencia!
Quisiera tener entre mis manos
la colmena.


La avispa,
con su traje de presidiario
de color amarillo con franjas negras,
es estéril. 
Y su nido cónico
 es la casa frágil de las multitutes,
enredadas en negocios 
áridos y yermos.
Dicen que tiene un aguijón,
pero yo creo - lo sé - que la avispa 
muerde...
 terriblemente, muerde;
perdiéndose lo bueno de las flores. 


Hoy quiero en mi corazón
un abejar.
¡Qué diferencia!
Un nido de abeja, bordado de oro y miel,
con mil celdillas, 
milimétricamente exactas y perfectas. 


Una alacena de panales...
y una miel goteando desde al alma.
Y en mi interior,
la reina... 
O si acaso, la parda y oscura 
abeja obrera...
con dulce aguijón de libadora.
¡Qué diferencia!  


La diferencia está en la miel...
como estaba en la flor
el néctar. 

(agf/15.10.2mil11)


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