sábado, 5 de febrero de 2011

juicios políticos, sin juicio (o los ojos electorales de un puente)

(Fresco del "Juicio de Salomón", de Rafael Sanzio, en Estancias Vaticanas)


La puta política está salpicando hasta la buena gente de los pueblos...  

"En aquel tiempo vinieron al rey dos mujeres rameras, y se presentaron delante de él.  
Y dijo una de ellas:
 - ¡Ah, señor mío! Yo y esta mujer morábamos en una misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa.  Aconteció al tercer día después de dar yo a luz, que ésta dio a luz también, y morábamos nosotras juntas; ninguno de fuera estaba en casa, sino nosotras dos en la casa.  Y una noche el hijo de esta mujer murió, porque ella se acostó sobre él.  Y se levantó a medianoche y tomó a mi hijo de junto a mí, estando yo tu sierva durmiendo, y lo puso a su lado, y puso al lado mío su hijo muerto. Y cuando yo me levanté de madrugada para dar el pecho a mi hijo, he aquí que estaba muerto; pero lo observé por la mañana, y vi que no era mi hijo, el que yo había dado a luz. 
 Entonces la otra mujer dijo: 
- No; mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto. 
Y la otra volvió a decir: 
- No; tu hijo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 
Así hablaban delante del rey.
El rey entonces dijo:
- Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, mas el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. 
Y dijo el rey:
- Traedme una espada. 
Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo:
- Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra.
  Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo:
- ¡Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. 
Mas la otra dijo: 
- Ni a mí ni a ti; partidlo. 
 Entonces el rey respondió y dijo:
 - Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre. 
 Y todo Israel oyó aquel juicio que había dado el rey; y temieron al rey, porque vieron que había en él sabiduría de Dios para juzgar."
(1 Reyes, 3, 16-28)

"...Pero el rey Salomón amó, además de la hija de Faraón, a muchas mujeres extranjeras; a las de Moab, a las de Amón, a las de Edom, a las de Sidón, y a las heteas;  gentes de las cuales Jehová había dicho a los hijos de Israel: No os llegaréis a ellas, ni ellas se llegarán a vosotros; porque ciertamente harán inclinar vuestros corazones tras sus dioses. A éstas, pues, se juntó Salomón con amor.  Y tuvo setecientas mujeres reinas y trescientas concubinas; y sus mujeres desviaron su corazón.  Y cuando Salomón era ya viejo, sus mujeres inclinaron su corazón tras dioses ajenos, y su corazón no era perfecto con Jehová su Dios, como el corazón de su padre David.  Porque Salomón siguió a Astoret, diosa de los sidonios, y a Milcom, ídolo abominable de los amonitas.  E hizo Salomón lo malo ante los ojos de Jehová, y no siguió cumplidamente a Jehová como David su padre.  Entonces edificó Salomón un lugar alto a Quemos, ídolo abominable de Moab, en el monte que está enfrente de Jerusalén, y a Moloc, ídolo abominable de los hijos de Amón.  Así hizo para todas sus mujeres extranjeras, las cuales quemaban incienso y ofrecían sacrificios a sus dioses.
Y se enojó Jehová contra Salomón..."
(1 Reyes, 11, 1-9)

En estos tiempos hay gentes (incluso en nuestros pueblos), que se comportan como rameras. Y "reyes salomones" que presumen de sabios y de justos. Pero ni el instinto maternal, ni la hipócrita reclamación de la justicia, salvan a los putos mercenarios de hoy en día. Incluso la piedad fingida de los reyes se ha transformado en megalomanía, en orgulloso egosimo, y en vida disoluta.
 Y, con estos mimbres, no hay dios que no se enoje, por mucho incienso falso que respire. 




(Dicho en clave política... prostituida) 


¿Saben ustedes que en mayo nos ponen elecciones?
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