lunes, 30 de agosto de 2010

Se buscan "mecenas" para salvar Lancia.




mecenas es la "persona o institución que patrocina a los literatos o artistas"... Recibe su nombre del noble romano Cayo Cilnio Mecenas, consejero de César Augusto, que otorgó generosamente protección a artistas contemporáneos suyos.

"En estos tiempos de crisis" (¡¡¡es una disculpa muy socorrida!!!...), ni los mismísimos ministros y consejeros de la cultura se atreven a ejercer el mecenazgo. Y parece que mucho menos cuando el arte entra en conflicto con intereses más prosaicos: los llamados "progresistas". Los que patrocinan el "fomento moderno" no tienen sitio para la sensibilidad de la historia, la cultura y el arte. Ni quieren ver los valores que estas otras cosas aportan (pueden aportar) a los hombres modernos de este siglo.

Por eso, en otra de mis utopías, se me ocurre un sencillo planteamiento de financiación comunitaria para la protección de los valores de Lancia, desenterrados un poco más ahora por los pisotones de los caballos modernos de Atila. En su protección, necesaria, y en su explotación económica, facilmente exitosa... A ver cómo me explico.

Pongamos que con un millón de euros se puede hacer algo (mínimamente digno), para proteger, valorar y explotar una parte de Lancia, la ciudad resucitada. Pongamos que encontramos diez mil amigos, socios entusiastas de una empresa ilusionante, dispuestos a poner partes alícuotas en una inversión de mecenazgo, con el digno porpósito de seguir salvando Lancia. Supongamos que todos somos modestos, económicamente (¡¡¡no es dificil!!!), y que, sin embargo, estamos dispuestos a pagar entradas en museos, en teatros romanos, en aulas arqueológicas, en centros de interpretación y de divulgación... Supongamos que estaríamos dispuestos a pagar por esta entrada un euro, ¡sólo un euro!, por persona. Y que estaríamos dispuestos a encontrar a cien amigos. O a pagar de nuestro bolsillo cien euros (¡no es mucho!), para invitar a esos cien amigos... a ver las maravillas.

Yo creo que cien euros es un buen precio de partida para una "acción" (una parte alicuota de inversión). Y sobre todo, para una buena acción en favor de la cultura. Y para pensar que si esa acción cotiza en el mercado de los sensibles, puede revalorizarse sensiblemente. Y si los cien amigos se multiplican por dos, por diez, por cincuenta... sólamente tendríamos que echar las cuentas de la vieja, y la protección generosa de los artistas se multiplicaría.

¿Es utopía? Creo que no. Es una manera de ser mecenas, en una sociedad anónima de ciudadanos, o en una sociedad en comandita. Y tal vez de abrir los ojos, y la cartera, a los ministros y consejeros espurios...

La "Sociedad Anónima" está a punto de crearse. ¿Se apuntan?

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