martes, 27 de enero de 2009

LA CRISIS DE (LOS) VALORES



A mediados de octubre pasado (¡hace bien poco!) yo escribía así:


caidabolsa valor:

Precio, suma de dinero en que se valora o aprecia algo: ¿sabes el valor de esta finca? Cualidad, virtud o utilidad que hacen que algo o alguien sean apreciados: es un estudioso de gran valor. Importancia de una cosa, acción, palabra o frase: no concedo ningún valor a ese comentario. Cualidad del valiente: demostró su valor en la batalla.

Equivalencia de una cosa a otra, especialmente hablando de las monedas.

En plural: valores: a) Principios ideológicos o morales por los que se guía una sociedad.
b) Títulos representativos de participación en haberes de sociedades.


...



Tengo una cartera de valores. (Es una forma de hablar, ¡muy rimbombante!, para dejarme halagar por mi banco, cuando me envía los extractos). La verdad es que no es cartera, ni es nada. Yo diría que es más bien una ceranda donde pretendo guardar unos títulos que representan mi participación en una sociedad bancaria. Total: ¡para lo que me valen!. Desde hace un año me ha mermado su valor casi a la mitad. Y es estos doce meses me han propiciado perdidas millonarias. ¡En pesetas, claro! Y menos mal que sólo tengo mil títulos, casi destitulados. Peferiría tener a mano los donuts. Pero también los tengo perdidos, u olvidados. ¡Anda, los donuts!

Hace un año la etiqueta del precio - teórico - de estos valores era de 16.66 euros por donut. El viernes, día 10 de octubre, (viernes negro con margen casi seguro de alcanzar más negrura todavía), cerró el mercado a 9.35 euros por rosquilla redonda con agujero negro en el centro. (1) ¡Vaya por el dios del dinero!, en el que, por supuesto, no confío ni creo. Ni al que tampoco rezo. Pero que me tiene cogido por los güevos. Como a muchos. Como a casi todos.

Hoy me ha entrado una murria filosófica, y me estoy preguntando por qué mis valores ganan y pierden su valor tan fácilmente. ¿Era verdad que en julio de 2007 esas partes alicuotas de un banco apreciaban realmente 16.66 euros?. Seguro que no. La etiqueta del precio es algo tan irreal y tan subjetivo que no puede creerse a pies juntillas. Lo más gordo del caso es que el valor marcado no responde a una calidad intrinseca, ni a una importancia de la cosa, ni a una cualidad de valiente. El precio marcado es un capricho de sus dueños, por mucho que se esfuercen en convencernos de otras buenas razones y sanas intenciones. Pero tampoco creo. (¡no quiero creerlo!), que estos títulos valgan hoy tan sólo 9.35 euros. Y que la próxima semana, o la siguiente, o la siguiente, se queden, de dos o tres zancadas al abismo, en un billete verde de pesetas... (2)

Deberíamos revisar los términos: valor, valores, precio, importancia, calidad, cualidad, principios... Y de paso: crisis. Porque nos estamos olvidando de que crisis puede ser algo positivo (o debería serlo): m

utación considerable en una enfermedad tras la cual se produce un empeoramiento o una mejoría. Por ejemplo: el enfermo ha conseguido superar la crisis. La crisis de (los) valores.

crisis real

Taza de café

(1) Post data del día 12 + 1, al cierre de la sesión bursatil: El donut de mi catera ha engordado un 10,16%, y marca 10.30 euros por título. La euforia general hace hincapíe en que el enfermo da señales positivas ante las medidas del Gobierno. Quisiera creelo. Pero yo me temo que hay mucho de especulación y de provecho de los especuladores en esto... Ojalá me equivoque.

(2) Post data del día 27.01.2009: al cierre de la sesión bursatil de hoy, mi donut marca en la etiqueta de su precio 6,99 euros por título. Va camino, bajando, del billete verde (de mil pesetas), ¡ay!.


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