"ODISEA DE UNA ESPIGA"

***
Me escribe el amigo Neftali, paisano de Vega de los Árboles, y residente en Gijón, donde desarrolló su actividad de profesor en el Instituto Jovellanos hace ya algunos años.
Neftali, estuvo en el III Encuentro Poético, año 2012, con su recreación de la leyenda local de La cabra de San Bartolomé.
Es un entusiasta de lo local de esta tierra, y siente una poética nostalgia por sus recuerdos, en especial de su pueblo.
Neftali, estuvo en el III Encuentro Poético, año 2012, con su recreación de la leyenda local de La cabra de San Bartolomé.
Es un entusiasta de lo local de esta tierra, y siente una poética nostalgia por sus recuerdos, en especial de su pueblo.
Me envía algunos poemas, y me pide que los publique, en su nombre, y en homenaje a su tierra, a la que gozó de niño, y que sigue llevando en el corazón y la memoria.
Desea que se recuerden y se conozcan.
¡¡¡Sea!!!
Dice Neftalí:
UNO.-
(A mis padres y a los labradores de un ayer no muy lejano que vivieron esas faenas campesinas en los pagos del ESLA leonés)
(A mis padres y a los labradores de un ayer no muy lejano que vivieron esas faenas campesinas en los pagos del ESLA leonés)
I
Bajo el trillo somnoliento
-al lento andar de las vacas-
sufren su lento martirio
las espigas flageladas.
-al lento andar de las vacas-
sufren su lento martirio
las espigas flageladas.
Espigas que fueron grano
de oro, cuando en la otoñada
el sembrador, pensativo,
en otros oros soñara...
de oro, cuando en la otoñada
el sembrador, pensativo,
en otros oros soñara...
Grano de oro que quedó
sepultado en la besana
a merced del crudo invierno,
de la nieve y las heladas.
sepultado en la besana
a merced del crudo invierno,
de la nieve y las heladas.
Y, sin glosar el misterio,
¡resucitó una mañana...!
¡resucitó una mañana...!
I I
...Una yerbecita endeble
que, al primer beso del alba,
fue nutriéndose de soles
y de misteriosas savias.
que, al primer beso del alba,
fue nutriéndose de soles
y de misteriosas savias.
Y, al sentir de Primavera
la caricia azul y blanda,
de la frágil yerbecita
muy pronto surgió una caña
arrullada por la brisa
o por el viento azotada.
la caricia azul y blanda,
de la frágil yerbecita
muy pronto surgió una caña
arrullada por la brisa
o por el viento azotada.
Siguió bebiendo caricias
de aguaceros y sol... Cada
embriaguez de tibio néctar
su vigor acrecentaba.
de aguaceros y sol... Cada
embriaguez de tibio néctar
su vigor acrecentaba.
Y, al despertar el verano,
ya era una espiga lozana.
ya era una espiga lozana.
I I I
Con el albor de la aurora
-canciones de madrugada-
la hoz o la guadaña siegan
las espigas ya logradas.
-canciones de madrugada-
la hoz o la guadaña siegan
las espigas ya logradas.
Sobre el rastrojo erizado
yacen las gavillas...
Calla
y se enluta en su dolor
la que fuera espiga ufana.
Y aprisionada en el carro,
-al frescor de otra alborada-
por el tortuoso camino
su lento calvario escala.

yacen las gavillas...
Calla
y se enluta en su dolor
la que fuera espiga ufana.
Y aprisionada en el carro,
-al frescor de otra alborada-
por el tortuoso camino
su lento calvario escala.

IV
Ya el sol derrama impasible
el aguijón de sus llamas
sobre la era polvorienta.
Ni un soplo de brisa...
¡Calma!
Calma que sofoca el cuerpo...
Calma que alucina el alma...
el aguijón de sus llamas
sobre la era polvorienta.
Ni un soplo de brisa...
¡Calma!
Calma que sofoca el cuerpo...
Calma que alucina el alma...
Mientras el bálago hirsuto
van pateando las vacas
con su andar cansino, todo
es sudor, sed y galbana.
Galbana que se hace plomo...
sudor y sed que se mascan.
van pateando las vacas
con su andar cansino, todo
es sudor, sed y galbana.
Galbana que se hace plomo...
sudor y sed que se mascan.
De cuando en cuado unos mozos
-grandes sombreros de paja-
con sus horcas de madera
remueven la enjuta parva...
Y en la densa polvareda
semejan locos fantasmas.
-grandes sombreros de paja-
con sus horcas de madera
remueven la enjuta parva...
Y en la densa polvareda
semejan locos fantasmas.
Es la hora de la siesta.
El sol plomizo desgrana
sus destellos cegadores
y sus ardorosas dagas
sobre la gente que trilla
y sobre la yunta exhausta.
El sol plomizo desgrana
sus destellos cegadores
y sus ardorosas dagas
sobre la gente que trilla
y sobre la yunta exhausta.
Y, a la sombra escueta y breve
de los carros de labranza
-grama seca o tierra dura,
fatiga, tedio, desgana-
el labriego, sudoroso
y adormecido, divaga...
de los carros de labranza
-grama seca o tierra dura,
fatiga, tedio, desgana-
el labriego, sudoroso
y adormecido, divaga...
Por su mente entumecida
desfilan ya hechos hogazas
de pan tierno y oloroso
los oros que ayer soñara.
desfilan ya hechos hogazas
de pan tierno y oloroso
los oros que ayer soñara.
Y, bajo el trillo indolente,
siguen plañendo su larga
letanía de sollozos
las espigas flageladas.
siguen plañendo su larga
letanía de sollozos
las espigas flageladas.
Gijón, l3 de Mayo de 1.999
***************************************
DOS.-
GOLONDRINA
I
( Ya llegaron...)
( Ya llegaron...)
Cuando los niños las vieron,
una explosión de alegría
se fundió en un solo grito:
“¡Llegaron las golondrinas!”
una explosión de alegría
se fundió en un solo grito:
“¡Llegaron las golondrinas!”
Eran sólo las primeras
que anunciaban su venida,
posadas en el alero
de una casona vecina.
Las miraban boquiabiertos
esbozando una sonrisa...
-“ San José las ha guiado
con su vara florecida...”
-clamó el niño más pequeño
con firme voz cristalina-
“…Ya veréis cómo mañana
están todas reunidas
en el tejau de la iglesia
celebrando su venida.
Si San José las bendice,
dicen que uno de estos días
llegará la primavera
por la ermita de allá arriba...”
que anunciaban su venida,
posadas en el alero
de una casona vecina.
Las miraban boquiabiertos
esbozando una sonrisa...
-“ San José las ha guiado
con su vara florecida...”
-clamó el niño más pequeño
con firme voz cristalina-
“…Ya veréis cómo mañana
están todas reunidas
en el tejau de la iglesia
celebrando su venida.
Si San José las bendice,
dicen que uno de estos días
llegará la primavera
por la ermita de allá arriba...”
- Quedó su dedo en el aire
como una flecha cautiva...
Y un haz de limpias miradas
volaba hacia la colina,
cuando quebró aquel silencio el
Ángelus del mediodía -.
como una flecha cautiva...
Y un haz de limpias miradas
volaba hacia la colina,
cuando quebró aquel silencio el
Ángelus del mediodía -.
II
(Anidando...)
(Anidando...)
El mensaje se ha hecho alas
de luz y color. La aldea
recibe el cálido aliento
del campo que reverbera.
Y el viejo nido colgado
del alero de la escuela
rebosa de nueva vida
tras una alargada ausencia.
El milagro se ha logrado
en cuatro marfíleas perlas
que ayer, en cálido lecho,
ocultaban su promesa,
y hoy ya son tiernos polluelos
en voraz efervescencia.
de luz y color. La aldea
recibe el cálido aliento
del campo que reverbera.
Y el viejo nido colgado
del alero de la escuela
rebosa de nueva vida
tras una alargada ausencia.
El milagro se ha logrado
en cuatro marfíleas perlas
que ayer, en cálido lecho,
ocultaban su promesa,
y hoy ya son tiernos polluelos
en voraz efervescencia.
Con el albor de la aurora
la golondrina despierta
y con blandas sacudidas
sus alas se desperezan,
mientras su plumaje bebe
la última luz de una estrella.
Y oteando el horizonte
su prez matinal gorjea.
la golondrina despierta
y con blandas sacudidas
sus alas se desperezan,
mientras su plumaje bebe
la última luz de una estrella.
Y oteando el horizonte
su prez matinal gorjea.
Pronto, el aire transparente
surca su oscura silueta,
persiguiendo el alimento
en atrevidas piruetas.
Rauda, su cebo logrado,
vuelve al nidal que la espera
surca su oscura silueta,
persiguiendo el alimento
en atrevidas piruetas.
Rauda, su cebo logrado,
vuelve al nidal que la espera
Sus llegadas repetidas
despiertan la efervescencia
y el revuelo clamoroso
de la nidada, que anhela,
como venido del cielo,
el maná que la sustenta.
despiertan la efervescencia
y el revuelo clamoroso
de la nidada, que anhela,
como venido del cielo,
el maná que la sustenta.
Uno tras otro, los días
dibujan la misma escena
de veloces incursiones,
- audaces idas y vueltas –
que los polluelos acogen
con bulliciosas peleas..
dibujan la misma escena
de veloces incursiones,
- audaces idas y vueltas –
que los polluelos acogen
con bulliciosas peleas..
Los niños ya no las miran;
- rutina es indiferencia -.
- rutina es indiferencia -.
III
(Ya vuelan...)
(Ya vuelan...)
Pero un día luminoso
de calores veraniegas,
en torno al nido, la larga
monotonía se quiebra.
Al llamado de los padres
que vigilan desde afuera,
del nido de barro surgen
cuatro tímidas siluetas:
- plumaje negro azulado,
alba mancha en la pechera -.
de calores veraniegas,
en torno al nido, la larga
monotonía se quiebra.
Al llamado de los padres
que vigilan desde afuera,
del nido de barro surgen
cuatro tímidas siluetas:
- plumaje negro azulado,
alba mancha en la pechera -.
El entorno se transforma
en una entrañable escena
de trinos entrecortados
y de tímidas piruetas...
Los golondrinos devienen
golondrinas mensajeras
de primaveras de amores
o de otoños grises…
Mientras
los niños paran sus juegos
en el patio de la escuela
y, ebrios de alegría, exclaman:
“¡ Hurra ¡ ¡Ya vuelan, ya vuelan¡”
en una entrañable escena
de trinos entrecortados
y de tímidas piruetas...
Los golondrinos devienen
golondrinas mensajeras
de primaveras de amores
o de otoños grises…
Mientras
los niños paran sus juegos
en el patio de la escuela
y, ebrios de alegría, exclaman:
“¡ Hurra ¡ ¡Ya vuelan, ya vuelan¡”
IV
( Mensaje )
( Mensaje )
Luz cegadora. Sopor.
La tierra duerme. El sol arde.
La aldea sueña. Y es todo
silencio...Pero a la tarde,
cuando el sol templa sus fuegos
y sopla una brisa suave,
en riente epifanía
se impregna de vida el aire:
Un collar de oscuras sombras
se desensarta y esparce
sus dardos enloquecidos
en imposibles virajes,
plisando el azul que vierte
su palidez en el aire
e interpretando una danza
loca de estrellas fugaces...
La tierra duerme. El sol arde.
La aldea sueña. Y es todo
silencio...Pero a la tarde,
cuando el sol templa sus fuegos
y sopla una brisa suave,
en riente epifanía
se impregna de vida el aire:
Un collar de oscuras sombras
se desensarta y esparce
sus dardos enloquecidos
en imposibles virajes,
plisando el azul que vierte
su palidez en el aire
e interpretando una danza
loca de estrellas fugaces...
Seguid, raudas golondrinas,
escribiendo en esos mares
sin costas la melodía
vieja de un viejo romance
de gorjeos y conquistas...
Que esos vuelos circulares
dejen grabado en el disco
insonoro de la tarde
los recuerdos que mi aldea
guardará de tu mensaje.
escribiendo en esos mares
sin costas la melodía
vieja de un viejo romance
de gorjeos y conquistas...
Que esos vuelos circulares
dejen grabado en el disco
insonoro de la tarde
los recuerdos que mi aldea
guardará de tu mensaje.
V
( Instinto )
( Instinto )
Cuando el otoño dibuja
cielos de tenues celajes,
la campiña amarillea
y pierde su brillo el aire...
Cuando los niños retornan
cabizbajos a la escuela
en septiembre, y la otoñada
impregna de olor la aldea...
Cuando juega con el viento
la golondrina, o sacuden
sus alas el agua inquieta
que en el arroyo discurre;
o se emborracha de soles
o conversa con las nubes.
Cuando en su mirada inquieta
se traslucen instintivas
nostalgias de horas presentes
o ensueños de lejanías.....
Es que ya ha llegado el tiempo
de iniciar el gran retorno
a otros nidos no olvidados
o a otros parajes ignotos.
cielos de tenues celajes,
la campiña amarillea
y pierde su brillo el aire...
Cuando los niños retornan
cabizbajos a la escuela
en septiembre, y la otoñada
impregna de olor la aldea...
Cuando juega con el viento
la golondrina, o sacuden
sus alas el agua inquieta
que en el arroyo discurre;
o se emborracha de soles
o conversa con las nubes.
Cuando en su mirada inquieta
se traslucen instintivas
nostalgias de horas presentes
o ensueños de lejanías.....
Es que ya ha llegado el tiempo
de iniciar el gran retorno
a otros nidos no olvidados
o a otros parajes ignotos.
VI
(Y ya se van...)
(Y ya se van...)
Una tarde, cuando el sol
envuelto en tenues neblinas
bañaba en áureos celajes
la Ermita de la colina,
en los cables aledaños
al alero de la escuela
incontables golondrinas
se posaron bullangueras.
Entre tensos aleteos,
de sus gargantas salía
monótono e insistente
un salmo de despedida;
salmodia que desgajaba
versículos repetidos
en altibajas cadencias:
gorjeos sordos y trinos
agudos, que se alargaban
en calderón dolorido...
envuelto en tenues neblinas
bañaba en áureos celajes
la Ermita de la colina,
en los cables aledaños
al alero de la escuela
incontables golondrinas
se posaron bullangueras.
Entre tensos aleteos,
de sus gargantas salía
monótono e insistente
un salmo de despedida;
salmodia que desgajaba
versículos repetidos
en altibajas cadencias:
gorjeos sordos y trinos
agudos, que se alargaban
en calderón dolorido...
...Los niños escuchan quedos
y se dicen apenados:
“¡Ya se van las golondrinas
pa los pueblos africanos!”
y se dicen apenados:
“¡Ya se van las golondrinas
pa los pueblos africanos!”
Y el más pequeño sentencia
con firme voz cristalina:
“-Al ser de día, mañana
marcharán por la colina”;.
y rimó el viejo cantar
de los viejos del lugar:
“Golondrina mensajera
de otoños y primaveras,
San Cristóbal guía tu marcha
con el remo de su barca,
y San José tu venida
con su vara florecida”-

.
……………..
con firme voz cristalina:
“-Al ser de día, mañana
marcharán por la colina”;.
y rimó el viejo cantar
de los viejos del lugar:
“Golondrina mensajera
de otoños y primaveras,
San Cristóbal guía tu marcha
con el remo de su barca,
y San José tu venida
con su vara florecida”-

.
……………..
En los cables del alero
se hizo el silencio... Los niños,
entristecidos, se fueron...
se hizo el silencio... Los niños,
entristecidos, se fueron...
Y en la calma del camino
se oyó el repique sagrado
del Ángelus vespertino.
se oyó el repique sagrado
del Ángelus vespertino.
Gijón, Abril de 2002
***********************************
TRES.-
“ Les dolía en los ojos un paisaje, compañero de
siempre, inefable testigo de sus vidas”
( A. Marcos Oteruelo, en “Crónica del Esla” )
siempre, inefable testigo de sus vidas”
( A. Marcos Oteruelo, en “Crónica del Esla” )
VEGA SIN ÁRBOLES (Elegía)
( Lo que la Concentración Parcelaria se llevó)
En un otoño apacible
el resoplar de las máquinas
demoledoras rompió
la bucólica bonanza
de siglos... Sobre el regazo
de estas vegas solidarias
la bandera del “progreso”
abrió su implacable marcha...
Y en la placidez sonora
que un terso horizonte encuadra
soplaron vientos airados
y brisas enmascaradas.
el resoplar de las máquinas
demoledoras rompió
la bucólica bonanza
de siglos... Sobre el regazo
de estas vegas solidarias
la bandera del “progreso”
abrió su implacable marcha...
Y en la placidez sonora
que un terso horizonte encuadra
soplaron vientos airados
y brisas enmascaradas.
La que era de Árboles Vega
frondosa e idílica estampa
de prados, sotos, plantíos
y de las aves morada
se ha transformado en reducto
de una llanura sin alma.
frondosa e idílica estampa
de prados, sotos, plantíos
y de las aves morada
se ha transformado en reducto
de una llanura sin alma.
II
La memoria de ese entonces
me obliga a romper fronteras,
- que el corazón enjaulado
en el tiempo se rebela -.
Te veo tal como hoy eres
e indiferente me dejas.
Te veo como ayer fuiste
y mi mente se subleva.
Te miro tal como hoy eres,
mas te siento como eras
en ese ayer tan cercano
cuya visión me sosiega;
- que visión y sentimiento
sólo a ese ayer van parejas -.
Ese ayer que me ha dejado
de sus ecos la serena
melodía, y de su ser,
la imagen, en que belleza
y armonía de paisaje
acunaron la leyenda
que los siglos alumbraran
en tu plácida existencia.
me obliga a romper fronteras,
- que el corazón enjaulado
en el tiempo se rebela -.
Te veo tal como hoy eres
e indiferente me dejas.
Te veo como ayer fuiste
y mi mente se subleva.
Te miro tal como hoy eres,
mas te siento como eras
en ese ayer tan cercano
cuya visión me sosiega;
- que visión y sentimiento
sólo a ese ayer van parejas -.
Ese ayer que me ha dejado
de sus ecos la serena
melodía, y de su ser,
la imagen, en que belleza
y armonía de paisaje
acunaron la leyenda
que los siglos alumbraran
en tu plácida existencia.
Belleza y paz...Cuando al alba
o al ocaso, las choperas,
el negrillar, los nogales,
los fresnos y las paleras
en sus luces temblorosas
se bañaban... Cuando , apenas
nacido el día, el labriego
en la otoñal sementera
siembra sus campos; o siente
al llegar la primavera,
gozoso, el débil latido
de las espigas que medran.
Y al estío, en los dorados
trigales que el sol encera,
cosecha sus esperanzas
de madrugada en la siega...
Cuando las brisas vernales
acariciadoras peinan
el verde nuevo que viste
las desnudas arboledas
y estampa su beso cálido
en las túrgidas praderas,
tapizándolas de flores
y aromas de primavera...
o al ocaso, las choperas,
el negrillar, los nogales,
los fresnos y las paleras
en sus luces temblorosas
se bañaban... Cuando , apenas
nacido el día, el labriego
en la otoñal sementera
siembra sus campos; o siente
al llegar la primavera,
gozoso, el débil latido
de las espigas que medran.
Y al estío, en los dorados
trigales que el sol encera,
cosecha sus esperanzas
de madrugada en la siega...
Cuando las brisas vernales
acariciadoras peinan
el verde nuevo que viste
las desnudas arboledas
y estampa su beso cálido
en las túrgidas praderas,
tapizándolas de flores
y aromas de primavera...
Cuando a la aldea dormida
entre la umbrosa floresta
llegan, de espliego y tomillo,
los perfumes de la cuesta...
Cuando el lecho murmurante
de los regueros serpea
en idílica andadura
con senderos y callejas...
entre la umbrosa floresta
llegan, de espliego y tomillo,
los perfumes de la cuesta...
Cuando el lecho murmurante
de los regueros serpea
en idílica andadura
con senderos y callejas...
...Todo son vivos recuerdos,
imágenes que alimentan
de mi alma enternecida
la nostalgia y la querencia.

imágenes que alimentan
de mi alma enternecida
la nostalgia y la querencia.

III
Tesoros que prodigó
la madre naturaleza
y que el hombre ha sepultado
en un pasado sin vuelta...:
la madre naturaleza
y que el hombre ha sepultado
en un pasado sin vuelta...:
El albo espino florido
y el zarzal de rosa etérea
que el otoño, de majuelos
y agavanzas colorea.
Las “sogueñas” trepadoras,
la olorosa madreselva
que entre el tupido ramaje
o en las sebes culebrean.
Aferrada a un viejo tronco
o asida a una tapia vieja,
su perenne verde oscuro
lustroso luce la hiedra.
Los lampiños endrinales
espinosos, las higueras,
los brunales y cerezos
silvestres, que en su pureza
el cansado viandante
y las aves saborean.
Las mimbreras lujuriosas,
la sufrida “cabicuerna”,
el maloliente saúco
y la rojiza “sangrera”.
El carrizal aguanoso
de bella flor gualda. Y cerca
los berros bañando el tallo
en la fuente de agua fresca.
El frágil junco que gime
con el viento en la junquera;
y escondidas en las lindes
del prado, las acederas...
y el zarzal de rosa etérea
que el otoño, de majuelos
y agavanzas colorea.
Las “sogueñas” trepadoras,
la olorosa madreselva
que entre el tupido ramaje
o en las sebes culebrean.
Aferrada a un viejo tronco
o asida a una tapia vieja,
su perenne verde oscuro
lustroso luce la hiedra.
Los lampiños endrinales
espinosos, las higueras,
los brunales y cerezos
silvestres, que en su pureza
el cansado viandante
y las aves saborean.
Las mimbreras lujuriosas,
la sufrida “cabicuerna”,
el maloliente saúco
y la rojiza “sangrera”.
El carrizal aguanoso
de bella flor gualda. Y cerca
los berros bañando el tallo
en la fuente de agua fresca.
El frágil junco que gime
con el viento en la junquera;
y escondidas en las lindes
del prado, las acederas...
... Toda tu flora ha pasado,
frondoso vergel de Vega
de los Árboles, a ser
dato de archivo o leyenda.
frondoso vergel de Vega
de los Árboles, a ser
dato de archivo o leyenda.
¿Y tu fauna...? ¿Adónde han ido
a hacer sus nidos las pegas?
¿En qué tronco de árbol viejo
el“relinchón” carpintea?
¿En qué escondido follaje
su canto triste gorjea
el tímido ruiseñor?
¿En qué matorral airea
el jilguero cantarín
los arpegios de su lengua?
a hacer sus nidos las pegas?
¿En qué tronco de árbol viejo
el“relinchón” carpintea?
¿En qué escondido follaje
su canto triste gorjea
el tímido ruiseñor?
¿En qué matorral airea
el jilguero cantarín
los arpegios de su lengua?
¿Su penacho presuntuoso
en qué regato lo peina
la abubilla? ¿Dó zurean
la paloma arrulladora,
la tórtola mañanera?
en qué regato lo peina
la abubilla? ¿Dó zurean
la paloma arrulladora,
la tórtola mañanera?
¿Desde qué nido usurpado
del cuco atrevido suena
madrugador e insistente
su canto a la primavera?
del cuco atrevido suena
madrugador e insistente
su canto a la primavera?
¿En qué sebe o espesura
anida el mirlo? ¡En qué eras
la bandada de pardales
bulliciosos picotea?
anida el mirlo? ¡En qué eras
la bandada de pardales
bulliciosos picotea?
¿De qué nocturna morada,
rompiendo el silencio, llega
el quejido lastimoso
de la lechuza agorera?
rompiendo el silencio, llega
el quejido lastimoso
de la lechuza agorera?
¿Y el chirrido porfiado
del grillo? ¿Y la bullanguera
rana croando en la noche?
¿Y el graznido en las choperas
de los cuervos enlutados...?
del grillo? ¿Y la bullanguera
rana croando en la noche?
¿Y el graznido en las choperas
de los cuervos enlutados...?
Todo se fue... Nada queda.
IV
Vivo raudal de energía,
- como dos gruesas arterias -
entre la cuesta y el río
discurrían las dos presas
que a lo largo de los siglos
dieron vida a esta ribera.
“Presa Grande” y “de las Viñas”
las llamaban. Y su huella
hoy ha quedado borrada...
Sólo la historia lo cuenta.
- como dos gruesas arterias -
entre la cuesta y el río
discurrían las dos presas
que a lo largo de los siglos
dieron vida a esta ribera.
“Presa Grande” y “de las Viñas”
las llamaban. Y su huella
hoy ha quedado borrada...
Sólo la historia lo cuenta.
En edénica armonía
secular, la humilde aldea
en su lecho de esmeralda
fue escribiendo la leyenda
al amparo de su río
y al cobijo de la iglesia.
Las campanas de la torre
- alegres o plañideras -
iban señalando el ritmo
diario de su existencia.
secular, la humilde aldea
en su lecho de esmeralda
fue escribiendo la leyenda
al amparo de su río
y al cobijo de la iglesia.
Las campanas de la torre
- alegres o plañideras -
iban señalando el ritmo
diario de su existencia.
Hasta el molino ha olvidado,
triste, el girar de su muela...
El pan que hoy comen sus hijos
harina es de otra molienda.
triste, el girar de su muela...
El pan que hoy comen sus hijos
harina es de otra molienda.
V
La que fuera una frondosa,
idílica, feraz Vega
es hoy la deforestada
y anónima paramera
que contemplan nuestros ojos
con nostalgia. Es la osamenta
de un paraíso perdido...
idílica, feraz Vega
es hoy la deforestada
y anónima paramera
que contemplan nuestros ojos
con nostalgia. Es la osamenta
de un paraíso perdido...
Aquella verde belleza
es ya sólo el eco sordo,
marchito de una leyenda.
es ya sólo el eco sordo,
marchito de una leyenda.
Vega de los Árboles,
31 de Julio de 2002

El villancico, tal y como hoy lo concebimos, es "una canción sencilla destinada a ser interpretada durante las fiestas de Navidad". Pero esto no fue siempre así. En sus orígenes, en el siglo XV, ( y más atrás si lo emparentamos con los zejeles y las jarchas andalusíes y mozárabes...), "villancico" fue un término empleado para designar a una composición poética de carácter "popular". No en vano lleva en su nombre el componente de VILLA...
Literariamente consiste en un estribillo de tres versos, unas coplas de cuatro, uno o dos versos de enlace y repetición de los últimos versos del estribillo, que reciben el nombre de vuelta. El estribillo conforma una sección musical, a la que podemos llamar A; los dos primeros versos de las coplas poseen una música diferente, a la que podemos llamar B. Después de estas se repite la música del estribillo. Por lo tanto,la estructura final podría ser: Abba ...
A mí, el villancico de nuestro amigo Neftalí me parece genial. En todos los sentidos.
(Alfredo Escalada)
31 de Julio de 2002

*****
CUATRO.-
CON EL ALBA FRÍA
El villancico, tal y como hoy lo concebimos, es "una canción sencilla destinada a ser interpretada durante las fiestas de Navidad". Pero esto no fue siempre así. En sus orígenes, en el siglo XV, ( y más atrás si lo emparentamos con los zejeles y las jarchas andalusíes y mozárabes...), "villancico" fue un término empleado para designar a una composición poética de carácter "popular". No en vano lleva en su nombre el componente de VILLA...
Literariamente consiste en un estribillo de tres versos, unas coplas de cuatro, uno o dos versos de enlace y repetición de los últimos versos del estribillo, que reciben el nombre de vuelta. El estribillo conforma una sección musical, a la que podemos llamar A; los dos primeros versos de las coplas poseen una música diferente, a la que podemos llamar B. Después de estas se repite la música del estribillo. Por lo tanto,la estructura final podría ser: Abba ...
A mí, el villancico de nuestro amigo Neftalí me parece genial. En todos los sentidos.
(Alfredo Escalada)
CON EL ALBA FRÍA
(Villancico)
Con el alba fría
llegó, con el alba...
La tierra tirita;
el cielo está en calma.
Llegó sigiloso
cual sol mañanero
que al verter sus oros
ríen tierra y cielo.
Los ángeles, sones
de gloria entonaron.
Humildes pastores
fueron a adorarlo.
Que nació criatura
siendo Creador;
que una Virgen pura
a Dios alumbró.
Con el alba fría
llegó... Con el alba
la tierra alucina
y el cielo se pasma...
Que al que ven los dos
es el Hombre-Dios.
(Navidad 2007)
Pedro Neftalí de la Varga
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