martes, 14 de mayo de 2019

EL SILENCIO



Los "beatos" (que inicialmente nacieron como comentarios del Apocalipsis), y sobre todo los que con el paso de los años fueron "libros iluminados", son como catecismos adecuados para divulgar las Escrituras Sagradas, especialmente el Libro del Apocalipsis, a las comunidades de monjes y a los fieles en general.   
Sus textos y sus ilustraciones son verdaderas clases de Lectura Sagrada, pero también de divulgaciones de los distintos campos del saber y de la tradición, heredados de los Santos Padres, y de los Sabios. 

Pero, sin duda, esta catequesis está cargada de un gran componente de lenguaje figurado, que en muchos casos se convierte en expresiones literarias, y especialmente poéticas. Y esto mismo sucede también en los acompañamientos admirables de las "iluminaciones"; que han de ser contempladas como verdaderos poemas visuales. 

Podemos, y deberíamos, aprender estas lecciones magníficas, - de literatura y de poesía - contemplando los textos ("explanation") y las imágenes iluminadas que nos ofrece, por ejemplo Maio en su herencia mejor y más preciada que es nuestro Beato de Escalada.  Pero hemos de verlos con ojos y corazón literarios, y especialmente poéticos. Comenzando por respetar a la Poesía sin palabras, que es el Silencio. Ella,sin duda alguna, nos llevará a la Luz.

"Escuchemos" a Maio. Al Maio poeta: 




Libro del Apocalípsis 8, 1:
 "Cuando abrió el séptimo sello, hubo un silencio en el cielo por espacio como de media hora"...


Este verso es como un entreacto, durante el cual se preparan los actores que van a actuar en el versículo siguiente. La media hora da tiempo de sobra para cambiar la escena. Pasa del cielo a la tierra. En la tierra se va a representar la ejecución de los juicios contra el mundo...

Hablamos de El Beato de San Miguel de Escalada. Pero, ¿cómo hace Maio para pintarnos el silencio del cielo?. Escribe en doce medallones, que son como coronas doradas, la frase que lleva doce letras: 


"Silentium est":



¿Un poco ingenuo?  No; didáctico. Y además, enraizado en la tradición de los Beatos, que entendían el silencio del cielo como algo cósmico, redondo, perfecto. El número doce es un número perfecto. Petrus, ilustrador del Monasterio de Silos, vendría después, en el año 1109, a encontrar la fórmula genial de representar el silencio con el vacío, dentro de una orla...


 © Encuentros Poéticos en San Miguel de Escalada

                                            
                                 © agf        

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