lunes, 11 de febrero de 2019

POESÍA Y VERDAD

El pasado día 2 de Febrero, - día de Las Candelas - se cumplieron los 50 años desde la muerte de un sabio leonés. Por eso quiero hoy actualizar esta entrada.
Por la POESÍA, y por la VERDAD. 


HOY, 21 DE MARZO, DÍA DE LA POESÍA, AL MAESTRO LEONÉS DE LA POESÍA
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POESÍA Y VERDAD

¿QUÉ ES POESÍA?

PENSAMOS y discutimos – pienso y discute el mundo desde hace muchos siglos – sobre lo que es y lo que no es Poesía. Sin pensar que lo que es la Poesía no se puede pensar.
Si hay algo impensable en el mundo, es la Poesía. Impensable, indefinible, inefable.  Ilógica, en suma. O mejor, alógica.  Está aquí o allí. Es una palabra, un verso, en ese estremecimiento que eriza el poema. Y hay que verla, intuirla, sentirla.
Pero, cuidado con este verbo – sentir -, tan cargado de alusiones dispares. No se trata aquí de eso que el romántico llama sentimiento cuando quiere decir sensibilidad o sensiblería. No; la Poesía no se siente así. Así se siente la crispadura de los nervios, la pérdida de una ilusión, la muerte de un amigo, la ausencia del amor o de la amada. Así se siente la nostalgia de los días risueños o la presencia de las horas amargas o el temor de los años oscuros, la gota de lluvia que penetra en el corazón como cae sobre la ciudad, o el adiós de las despedidas ineludibles. Pero la Poesía no se siente así.

Una vez habla San Juan de la Cruz – éste sí que era poeta – del ápice del alma. Pues bien, la Poesía se siente en, con y por el ápice del alma. En ese cogollo íntimo donde, patentemente, palpitantemente, se oculta el yo. Cuando una palabra, un verso, un poema, consigue atravesar las capas del ser, y llega al ápice, al yo que somos, al cogollo íntimo, y le roza y le estremece, y le ensimisma o le enajena, entonces es que la Poesía está presente. Y el que una vez la ha sentido ahí, así, ya no la confunde nunca, ya sabe para siempre lo que es. No le preguntéis por Ella. Porque sólo sabrá deciros balbuciendo:  “Esto, esto que yo he sentido, que yo he vivido aquí en lo más dentro de mi ser, eso es la Poesía. Indefinible, inefable”.
Pero guardáos de cualquier subjetivismo. La Poesía no es el sentimiento, es lo que se siente. Y lo que yo siento no es mi sentimiento. Es eso otro que está ahí, fuera, exterior, objetivo, creado. – "Hay también sentimientos intencionales", afirma Scheler -. La Poesía es. Y sólo porque es la siento. No creáis que es porque la sentís. La Poesía es porque el poeta la ha creado. Y tú la ves o no la ves, la sientes o no la sientes. Pero, aunque tú no la veas, ella existe. Porque su existencia es objetiva, independiente de ti que la contemplas y del otro que la creó. Que la reveló, porque aquí crear es revelar, desvelar.
Gustavo Adolfo Bécquer - también poeta – respondió a quien le pedía una definición de la Poesía: “Poesía eres tú”, es decir, lo concreto, lo inaprehensible en conceptos, lo invenable en las redes de la lógica. Tú, es decir, no yo que soy el poeta, sino tú a quien yo canto, a quien el poeta canta. Tú, ahí, fuera, lejos de mí, en ti; pero también en mí que te revelo, que me desvelo por revelarte. La Poesía está en el poema, no en el poeta.
¿Qué es Poesía, pues? Se habla de la forma, se habla del fondo. Se cita a Góngora, se alude a Quevedo, se nombra a Garcilaso. Y pobre aquel que intente definirla. Y más desdichado aún aquel que logre definirla. Porque la Poesía no se define. La Poesía es.
Aquí tienes, lector, un cuaderno de Poesía. ¿Cómo es? Tú la verás. Es así, como es. Y nada más. Quienes la publicamos, quienes la hacemos, creemos que aquí hay Poesía. Si tú la ves, si tú la sientes, dichoso tú. Y dichosos nosotros también.

ANTONIO G. DE LAMA



Número 1 de la revista “Espadaña”, Mayo/1944

***         



A Don Antonio le gustaría más este homenaje

 de POESÍA Y VERDAD. A nosotros también.



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