lunes, 27 de octubre de 2014

La Pícara y el Monje (con licencias)

(Foto de "Maese" Ceballos)
El pillastre monje Gonzalo conocía a Justina, la Pícara; o viceversa. 
Está muy claro... 
La "Historia" es una suma interesada de "LICENCIAS". O lo que es lo mismo: una suma de "licencias interesadas"... Déjenme ustedes que me invente algunas,- bien inocentes -;  pero tan creíbles como otras patrañas que nos han contado...
(Paso de largo, sin citar a fondo, lo del Santo Grial,
 que ahora nos ponen en el Copón de Doña Urraca)  


1.- La licencia de un tal GONZALO

En la cubierta rota de una tumba de piedra se adivina, a duras penas, la siguiente inscripción:
"Magnus de magnis est natus finibus istis. Dormit Gonsaldus sub pondere lapidis huius. Hic sub milicia famam sortitus honestam. Quinto nonas maii persolvit debita morti. Miles formosus, Gonsaldus nomine dictus, hectoreos actus armis superavit et hictus. Moribus et vita mirabilis hic eremita premia ius". Que traducido viene a decir: "Noble hijo de nobles, nació en esta comarca. Aquí duerme Gonzalo bajo el peso de esta losa. Aquí, con las armas, consiguió fama honrosa. El tres de mayo rindió el tributo debido a la muerte. Guerrero diestro, conocido por el nombre de Gonzalo, con las armas sobrepasó las hazañas de Héctor y sus golpes. Digno de admiración por su manera de vivir, aquí como monje, recibió el premio merecido".


"Dormit Gonsaldus sub pondere lapidis huius..."
Foto de Legio VII y Focus,
recreación de LEGIONENSIS,
CABALLEROS DE ULVER,
Más abajo pongo una licencia más, esta vez en versos de mi invención, sobre los datos de esta lápida.   

Varios documentos históricos citan a esta iglesia como capilla "que sirvió de sepultura a un cuerpo tenido por santo, de nombre Sanct Gonzalo". Y hasta el Obispo Cuadrillero, a finales del siglo XVIII, llegó a autorizar el culto que la tradición popular venía tributando a San Gonzalo. En la piedra que cubría su tumba se escribieron los datos históricos de un noble, hijo de esta tierra, que "fue digno de admiración por su manera de vivir" (es decir: santo). Y en el corazón devoto de las gentes de esta tierra se escribieron leyendas, tradiciones y milagros con el nombre de San Gonzalo. Hoy la tumba está abierta; la lápida rota, casi deshecha; y sus huesos mezclados con otros huesos nobles (por allí andaba deshecho Don Antonio de Guevara, que fuera confesor del Rey Felipe II, y que quiso, como premio en su retiro, el gozo de vivir en este rincón hermoso, siendo Prior entre 1569 y 1597), fueron recogido, tan sólo hace algunos años.

Sobre el buen Gonzalo circulan tradiciones, leyendas y milagros... Porque, ¿cómo se puede explicar lo inexplicable?  Recurriendo a un milagro. O recurriendo a una leyenda, que es eso: una relación de sucesos imaginarios o maravillosos, para exponer, enseñar, justificar o hacer entender algo extraño o raro. Y la leyenda, tomada y aumentada por la tradición calenturienta de los pueblos, nos puede llevar a otras conclusiones. Como esta:
Había en el Priorato un criado de los monjes, que se labró fama de devoto de la Virgen de la Reguera, y que era más fraile que los frailes. Todas las noches salía de la abadía, cruzaba el río Esla y llegaba hasta la ermita de la Virgen, a encender la lámpara y a rezar largas horas. Se corrió el rumor malicioso de que Gonzalo, en lugar de a rezar a la Virgen, se marchaba "a ver mozas" cada noche. El Prior, al enterarse, decidió tomar cartas en el asunto. Y una noche espió a Gonzalo en la orilla del río. El desconfiado Prior quedó asombrado al ver a Gonzalo que extendía su capa sobre las aguas del río, se colocaba encima , y cruzaba así de una a otra orilla, sin mojarse.
 Ante tal maravilla, el Prior reconoció: "Tu eres mi amo y yo soy tu criado. Serás amado de Dios y de los hombres y tu memoria honrada en bendición"… 


¿Fué Gonzalo un aguerrido luchador de "ALUCHES"?
(otra foto de "Maese" Ceballos)


GONZALO



Grande entre los grandes,

como los hombres grandes nacidos en estos confines.
(Luchador, recio, gigante...
como siglos más tarde
lo iba a ser Heraclio,
el luchador
de los "aluches": ¡Aquio, el grande!)

Duerme Gonzalo
bajo el peso de esta lápida.
Aquí, en estas tierras,
militando,
alcanzó honesta fama.
El día séptimo, el de las nonas de mayo,
pagó lo que debía a la muerte
- o a la vida - ...
(Duermen los recuerdos
en las piedras rotas,
recordando milicias no contadas,
y susurrando honestidades
cotidianas.
Los días primeros de cada mes de mayo,
cuando renace la vida primaveral,
se paga a la muerte los tributos
debidos, y apuntados...)


Soldado formidable,

por Gonzalo conocido y celebrado,
con las armas superó
al mismísimo Héctor y todas sus hazañas.
Viviendo así,
con vida digna de admiración,
aquí consiguió su premio en vida,
como monje eremita, retirado.
(Hoy los soldados
no nos merecen fama.
Las hercúleas gestas nos molestan;
Y sobre todo sus golpes bajos.
Sembrar, en el retiro,
silencios:
esa ha de ser nuestra mejor, y merecida, fama).



2.- La licencia de Justina 

Justina vivió en Mansilla, cuando reinaba Felipe III.
La autoría del libro de La Pícara Justina más creíble es la atribuida a Francisco López de Úbeda, médico toledano. El libro fue editado por primera vez en Medina del Campo, en 1605. Luego lo sería en Bruselas, en 1608, y en Bacelona; y en Italia, en 1624 y 1625, en dos tomos, bajo el título "Vita della Pícara Giustina Díez". Y hasta  en inglés, donde lo fue en 1707, como "The Spanish Jilt: ¿La Española Desdeñada?"...  En fín: un perfecto superventas de la época, en toda Europa. 
Y bien pudo ser que Francisco López de Úbeda fuera el autor, pues consta que acompañó al Rey Felipe III en 1602 ó 1605 en un viaje a León. Y pasaría, casi seguro, por Mansilla de las Mulas, como antes había pasado por Trianos, cerca de Sahagún... la cuna de la ruina de Escalada. El Rey Felipe III había nacido en 1578, y con 20 años, es decir en 1598, era Rey de España, hasta 1621. 

Justina era muy de canciones y de chanzas. Y de redondillas de pies cortados, como estas: 

  Nunca de rabo de puer,
     Se pudo hacer buen viro,
     Ni para vihuela, cuer
     De palo, leña o garro.

        Cual el árbol, tal la fru,
     Pu la ma y pu la hi,
     Pu la man que las cobi,
     Y el pobre yerno cornu.....


La Casa de Justina (nueva foto de "Maese" Ceballos)
3.- Una licencia más:
 Leyenda de estos tiempos, (inventada, por supuesto):

Érase una vez un "caballero del Rey";  y que por eso le apellidaban "Reyero". Se cuenta que vivía cabe de Rueda, en una casa que fuera feudo de un Almirante del mismo Rey; y su hacienda, aunque escasa, le daba de sobra para vestir con la elegancia de un cortesano, para pasar días de solaz, sin hacer nada, y para bajar a la villa de Mansilla, en los días de feria, a comer en la fonda de Justina, la Pícara. 
De Mansilla de las Mulas venía una tarde, acompañado de una dama, que las lenguas curiosas decían que era la mismísima Justina. Llegaron los dos contentos al Monasterio de San Miguel de Escalada, y decidieron rezar una salve a Nuestra Señora, que estaba por aquellos días expuesta en la capilla de San Gonzalo, que fue Panteón de los Abades, y tras muchos siglos, cementerio del común de los mortales de todo el pueblo. 
Y aquí los tenemos. Al caballero y a la dama, en una fotografía más... Bien "pillados".  


"Pillado" del caballero del Rey (M.R. , propietario de esta foto) 

Dejando a un lado demostraciones farragosas, basadas en las fechas históricas coincidentes... he apoyado mis licencias inocentes con varias fotos actuales, para hacer más creíbles las teorías. Sobre todo la que más me interesa resaltar, y que se refleja en la primera imagen:  El pillastre monje Gonzalo conocía a Justina, la Pícara; o viceversa. 
Está muy claro... 


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