jueves, 6 de marzo de 2014

Leopoldo María Panero


por ejemplo: "hay
que arar el invierno
y hay surcos, y hombres en la nieve"
Los borrachos, los niños...
y los locos 
dicen siempre la verdad.
Y eso nos jode mucho.

Está el borracho dibujando  
los cielos de la noche,
de azul prieto picudo,
y se le cae la botella de las manos,
y se hace añicos.
Lo ve el concejal de la basura
- ¿o es el de la cultura? -
y le pone una multa...
por inculto.

Está el niño "jodiendo
con la pelota", y guiñando a una niña;
y los mayores les robamos 
la inocencia - a los dos -
con nuestros remilgos 
pecaminosos,
y sumisos.
Y haciéndoles perder el paraíso. 

Está el loco colgado de una cuerda 
(lease "hembra"); 
y se balancea,
agarrado a su cintura,
oliendo como un perro el sexo de una perra.
Y deja caer de su boca,
como si fuera una fruta madura,
un piropo indecente
-¿o tal vez indecible? -  
Y llega la censura... y ¡¡¡zas!!!

Emborráchate, joder,
desnuda tu mente sucia;
llama a la locura corazón;
a la verdad necesidad;
al pan y vino 
vino y pan...
y cordura
a la poesía.

(agf/06.03.2mil14)    


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