Sería un "error" perder el "potro de herrar"... (6 fotos) en facebook:
El potro de herrar es (era) una estructura para sujetar los caballos y las vacas, para hacer fácil ponerles herraduras, o hacerles curas en sus patas.
Se compone de cuatro postes verticales de piedra, o de madera, sobre los que se soportan vigas de madera que permiten amarrar de la forma adecuada a los animales.
Las principales partes del potro son:
- yugo con coyunda; es decir: yugo y correas para la cerviz del animal.
- ganchos para las coreas o cordeles - delantera y trasera -, que pasan por debajo de la panza del animal, a fin de elevarlo del suelo.
- palos: puntales oblicuos apoyados en los postes traseros;
- palanca: viga que se pasa delante de las patas traseras por debajo de la panza del animal, para izarlo; y que se encaja por ambos lados en los postes traseros.
La herradura que se pone a las vacas se denomina "callo". Y se adapta con golpes de martillo sobre un yunque - y recortes, si hace falta - hasta calzar cómodamente la pezuña de la res, que también era tratada, recortada, saneada, como si de una pedicura se tratara. Se cose a la pezuña con tres o cuatro clavos, remachados; y una pestaña ajustada en la parte alta.
En San Miguel de Escalada aún se conserva el "potro"; aunque un poco desastrado, y en la sala ruinosa de la vieja fragua. Nos tememos que ambos, fragua y potro, estarán ahí por poco tiempo...
Sería un "error" perderlo: peor aún que el no utilizarlo (por desuso), pues ya no se calzan "herraduras".
Se compone de cuatro postes verticales de piedra, o de madera, sobre los que se soportan vigas de madera que permiten amarrar de la forma adecuada a los animales.
Las principales partes del potro son:
- yugo con coyunda; es decir: yugo y correas para la cerviz del animal.
- ganchos para las coreas o cordeles - delantera y trasera -, que pasan por debajo de la panza del animal, a fin de elevarlo del suelo.
- palos: puntales oblicuos apoyados en los postes traseros;
- palanca: viga que se pasa delante de las patas traseras por debajo de la panza del animal, para izarlo; y que se encaja por ambos lados en los postes traseros.
La herradura que se pone a las vacas se denomina "callo". Y se adapta con golpes de martillo sobre un yunque - y recortes, si hace falta - hasta calzar cómodamente la pezuña de la res, que también era tratada, recortada, saneada, como si de una pedicura se tratara. Se cose a la pezuña con tres o cuatro clavos, remachados; y una pestaña ajustada en la parte alta.
En San Miguel de Escalada aún se conserva el "potro"; aunque un poco desastrado, y en la sala ruinosa de la vieja fragua. Nos tememos que ambos, fragua y potro, estarán ahí por poco tiempo...
Sería un "error" perderlo: peor aún que el no utilizarlo (por desuso), pues ya no se calzan "herraduras".
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