jueves, 6 de febrero de 2014

hay que apagar las luces, para ver...

"A veces hay que apagar las luces para poder ver"... (las estrellas).
(Aforismo de Leopoldo Tamaral, Perú,1902-1992)

Tengo un amigo médico que es un cachondo. Se llama Juan Negrín. Es oftalmólogo. Comenzó por abrir consulta en la calle Oscura, s/n . Y puso en su placa "John Litle Black"- Commonlogy".
Un día me lo explicó en la consulta, sin cobrarme. Que para eso somos amigos...  "Juan Negrín - Tratamiento del sentido común".
Otro día. Mejor dicho: otra noche... otra noche de copas por los chigres del Barrio Húmedo (...que él nunca llama pubs a eso...) me quiso dar una lección de astrología. Teórica. 
Regresábamos a casa. No sabíamos bien si a la suya o a la mía. Y el aire de la noche estaba sucio. Más sucio que las calles, recién regadas con chorros de agua por los diligentes barrenderos. "¿Ves? - me dijo - los ingleses concentran en la palabra SMOG los dos fétidos sentidos de SMOKE=humo + FOG=niebla". Y era verdad. La Catedral ni se veía. Negrín siguió diciendo: "Y observa allí, en la esquina, sobre el tejado. Mira: la luz de las farolas están oxidando el nitrógeno que se mezcla con los descompuestos vómitos de organismos volátiles que expulsamos los hombres..."  Era verdad. Sobre los tejados de Puerta Obispo había en el cielo una "boina" tremenda de antinatural inversión térmica. Y dos pisos de tejas más arriba, no se veía nada. Ni siquiera una estrella. 
Negrín se volvió, en medio de su húmedo tambaleo, y gritó mirando hacia el cielo marrón, contaminado de luz... - enmarranado -: "¡¡¡Que apaguen esas luces!!!"    

(agf/06.02.2mil14)

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