viernes, 8 de noviembre de 2013

al partir el pan



Lucas 24,13 y 35
"Dos de los discípulos se dirigían aquel mismo día
 a un pueblo llamado Emaús, a unos once kilómetros de Jerusalén.
...Entonces ellos contaron lo que les había pasado en el camino,
 y cómo reconocieron a Jesús al partir el pan."

Todavía recuerdo 
- nunca jamás lo olvidaré -
cómo partía el pan la abuela...
Encetaba la hogaza, achuchando aquel amasijo de quereres
contra sus pechos, ya poco turgentes.
Acariciaba la rebanada suelta
con el filo del gran cuchillo afilado,
y la dejaba al lado de las otras,
en la mesa.
Miraba a los comensales;
los contaba bien a todos,
pasando lista a sus amores - todos por igual -,
aunque sin disimular aquel acento cariñoso,
- especialmente cariñoso -, para el rapaz del fondo...
Y es que la abuela, a la rebanada reservada para el niño
le daba un retortijón 
con las blancas yemas de sus dedos,
haciéndolo crujir,
en una mezcla de pasión y de caricia.
Partir el pan, 
y repartirlo...
Gesto sencillo con aquel "pan nuestro de cada día",
que,  en las manos de la abuela, era una misa, un encuentro
 que nos resucitaba a todos; ... y un sacramento. 

Todavía recuerdo...



(agf/08.11.2mil13) 




  
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