domingo, 4 de marzo de 2012

la ley me ampara



Hace algunos años, cuando había más pordioseros por las calles, (pordioseros de los honrados, de los etimológicamente honrados...), los ricos deshonestos solían despacharlos con una hipócrita jaculatoria: "Que Dios te ampare, hermano".
Ahora hay muchos deshonestos haciendo la calle: especuladores, banqueros, políticos... Que llevan en sus labios una letanía misericordiosa para ellos mismos, e inmisiricorde para el resto: "La ley me ampara".
Creo que nos hace falta un Moisés furibundo que rompa en sus costillas (las de los deshonestos) las viejas tablas de la ley... Y que se escriba sólo un mandamiento: "DIGNIDAD".


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