domingo, 25 de marzo de 2012

el buen futuro de los pueblos

 

El buen futuro de los pueblos:
Los pueblos tienen futuro. Sí señor.
Me lo decía mi abuelo: "Si se ponen mal las cosas, siempre te quedará el pueblo. La casa, una huerta, la parejina de las vacas, y un rebañín de ovejas. El monte y los prados estarán ahí siempre...".
No se trata de eso. Pero el nieto del Abuelo Aitalas (Queseria) me decía ayer mismo que el futuro es este. Un futuro, al menos. Porque hay otros...
"No nos pagan la leche ni para cubrir los gastos. Así que me he decidido a gastar mi propia leche en mi negocio. Es costoso, y complicado; pero al menos fabrico artesanalmente mis propios productos... Y estoy orgulloso. Y vamos saliendo del paso".
Se trata de eso. de mirar al futuro con agallas. De trabajar de sol a sol para uno mismo. De demostrar que a los hombres del campo "no se las dan con queso"...
Bravo, y suerte!!!!
Ah, el queso del Abuelo Aïtalas... ¡¡¡cojonudo!!!


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1 comentario:

  1. La cruel alternativa es esta:

    "Este pueblo se muere":

    Este pueblo "mal podría ser": San Miguel de Escalada, o La Seca. Ayer mismo, mi suegra me decía que cada noche, en la cama, se pasa un rato mirando las musarañas, y contando los vecinos de su pueblo. "Y cada semana, chacho, me van saliendo menos. Ahora ya no llego a las sesenta almas. Y además, todos viejos".

    Si no hacemos algo, – ¡y pronto! -, se nos mueren los pueblos. Y hay en todo esto una realidad más cruel: se nos mueren hasta los cementerios. De antaño, el pueblo era nuestra raiz, nuestro recuerdo, nuestro suspiro, y el sueño del descanso con los nuestros. Todos nacíamos en la casa raiz; llenábamos la vida con la vida de los nuestros; suspirábamos por volver; y soñábamos con quedarnos dormidos en nuestro cementerio. Ahora, los niños nacen en paritorios blancos y estériles; no saben por donde corren las raices de los árboles… ni los perros; no se desviven por regresar al alfa de las cosas; no ansian corretear por las calles y los campos, ni dormir la siesta… En los pueblos, no hay niños, siquiera.

    Alternativas:
    El pueblo necesita tienda de alimentación, consultorio médico, farmacia, banco de perras, bar, quiosco, escuela, salón de cultura… Y árboles, vidas viejas y nuevas, remitentes de recuerdos, anzuelos de añoranzas, y tierra leve.
    Es una utopía, claro; pero el pueblo podría seguir siendo lo que era antes. A cambio de pocas cosas:
    - casas familiares abiertas, restauradas, con el humero prendido,
    - abuelos arraigados, brazos jóvenes agarrados al futuro, niños corriendo,
    - comedores comunitarios, asistencias básicas comunes resueltas, consultorios, tele-clubs repletos,
    - bancos, bancos, bancos… de forja, de madera, de tablones, de adobe… (de perras,¡nada!, nada de bancos de perras…)
    - casa de culturas, huertos de agricultura, lógicos árboles genealógicos sin truncar,
    - una iglesia pequeña, una ermita con campanil, una torre con campanas y con cigüeñas,
    - y un cementerio, alto, blanco, coqueto… con tierra leve.
    ¡No es una utopía, claro!; un buen gobernante puede ser Tomás Moro… Y planes hay; y puede haber proyectos; y puede haber esperanza, si todos queremos.

    (Si alguno de vosotros está interesado en este sueño, que me escriba…)

    (agf/escrito en 2007)

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Espero tu comentario amable. Me ayudará a mejorar. Gracias.

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