jueves, 19 de enero de 2012

Nuestro "tocayo" San Miguel de Pedroso (Burgos), un ejemplo


Creemos que ha llegado la hora. La previa-crisis, la crisis, la super-crisis, las tijeras, los recortes, los cinturones apretados... van a ahogarnos. También en la cultura, que es el alimento del alma. 
Porque "los mercados" mandan. (Queremos decir: los mercaderes...)  

Ha rondado de siempre en nuestra cabeza una idea, de las tildadas de peregrinas y utópicas, que no nos hemos atrevido a comentar con casi nadie. Pero, la necesidad es una sirena de alerta, que nos está sonando en los oídos, y nos está apurando a proponerla. Al menos a contarla.

 No sería nada descabellado que termináramos proponiendo el montaje de una "sociedad civil organizada", preocupada por la cultura y la consecución y mantenimiento de ciertas actividades importantes, como creemos que es este proyecto que nos quita el sueño, pero que nos ensueña a la vez. Y en el que queremos implicar a los ciudadanos entusiastas. 
La verdad es que sería un "puntazo". Lo creemos en serio. Porque, lamentablemente, lo necesitamos. Sería como hacer de Jesús, con el látigo de la vergüenza, para echar a los mercaderes del templo de la cultura. De las culturas más cercanas... 


Mirad este ejemplo de nuestro "tocayo", San Miguel de Pedroso, un pueblecito de Burgos, que nos ofrece una "disculpa" casi idéntica a lo que nos está pasando. Este párrafo suyo es hoy para nosotros una amenaza: 
"Las subvenciones, si no ocurre un milagro, van a brillar por su ausencia y, como recurso, sólo tiene las cuotas y las aportaciones que los amigos, los amigos de los amigos y los simpatizantes de San Miguel..." 


.....

La "sociedad civil organizada" , pues, empezaría por ser un "cepillo de los frailes". O una hucha comunitaria. Tenemos algunas ideas para desarrollar, a fin de canalizar esta forma de donaciones:
- emitiríamos "acciones" (partes alícuotas de participación, en principio económica), que darían a los titulares derechos ciertos: el orgullo de colaborar; la ilusión de tomar este proyecto como algo propio; y el derecho de asistencia gratuita a ciertos actos, que para el resto serían onerosos.
- abriríamos una cuenta corriente, para canalizar todos los ingresos,  que informaríamos oportunamente.
- publicaríamos cabalmente todos los destinos de los fondos...
- crearíamos un libro de socios de honor para nombrarlos a todos, en merecido reconocimiento. 
- etc., etc. 
- fundaríamos un "banco de tiempo", que convertiría en "créditos" individuales todas las aportaciones personales: de tiempo, de trabajos, de escritos, de charlas, de recitales, de sueños... y de aplausos.
 

¿Te apuntas? Nos empieza a apurar la necesidad, y la falta de ayudas oficiales...

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