martes, 8 de julio de 2014

mi paraiso




MI PARAÍSO

No le digas a nadie
donde está el paraíso.

Mi pie descalzo
se llena de rocío.
Piso estrellitas de sol, en la mañana.
Mi cuerpo, desnudo,
-no sé lo que es vestirme-
se empapa de frescura
en la piscina.
Debajo de la parra pampanosa,
un ruiseñor bastardo
viene hasta mí;
y posándose en mi hombro,
me canta en el oído.
Desde la broza
del seto de alfileres,
el erizo sale
con su suave
alfiletero a las espaldas.
Yo, desnudo,
me inclino hasta él, - sin asustarnos -
y le doy un cariño en el hocico.
En la cabicuerna del cercado,
una ranita verde camuflada
me espía, con sus ojos saltones;
y me saluda,
como si fuera una culebra,
cascabeleando.
El sol da pena a mis ojos.
Seis mariposas
me rescatan, y me llevan,
en cien alocados laberintos,
hasta el rosal florido.
En mi jardín no tengo
ni manzanas prohibidas,
ni higueras tentadoras;
ni dioses, ni demonios;
ni ambiciones, ni envidias;
ni vergüenzas, ni disyuntivas...
A la sombra del cerezo,
arrebolado de púrpuras carnosas,
me espera una mujer desnuda,
- no sabe qué es vestirse -,
sonriendo.

No le digas a nadie
donde está el paraíso.


(agf/2mil5)


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