jueves, 5 de enero de 2012

LOS REYES MAGOS NO EXISTEN... O QUIZÁS SÍ!!!

"En este mundo hay más religiones que niños felices."
 (Ricardo ARJONA, Cantante guatamalteco)
 

Adoración de Los Reyes Magos, capiteles románicos.



* Hoy vengo en un cierto plan iconoclasta. Lo digo por el título. Lo hago, en un primer lugar, porque ahora mis hijos ya me lo permiten. Ya tengo edad. O la tienen ellos para permitírmelo... Y porque me salto los interesados permisos de los centros comerciales de nuestra sociedad de iconos. O porque estas dos estampas me han resultado: una graciosa, y la otra brutal... (o al revés)... Se puede elegir:





** Mi iconoclastia religiosa, -o pseudo-religiosa - no necesita la ayuda de esos mitos, leyendas, tradiciones y demás mandangas que nos inventamos los humanos para esconder (en vez de explicar) nuestras ignorancias arcanas. Los Tres Reyes Magos son tres mentiras, bobaliconamente admitidas: Hay tradiciones que dicen que fueron cuatro, o siete, o doce, o cientos. Tampoco fueron reyes. ¿Qué rey medianamente rey se iba a dedicar a vaganbudear siguiendo a una estrella para ofrecer a un niño sus presentes? Y por fin, no eran magos. Ni sabios, ni estudiosos, ni aficionados.

Podríamos repasar las tradiciones religiosas, - o pseudo-religiosas - del antiguo Egipcio, de toda Mesopotamia, del Oriente budista, o del mundo heleno... y encontraríamos historias más creibles acerca de
Osiris, egipcio; Mitras, persa; Krishna y Buda, indios; Attis, frígio; o el mismísimo Dionisio griego. Todos ellos tan paralelos a la figura (icono) de Jesucristo.... Pero esto nos llevaría a una mayor iconoclastia, que quiero ahorrar... Valgan los enlaces divulgadores para los más curiosos. Pero con cuidado. Son sólo eso: divulgación.



*** El poeta sirio Alí Ahmad Saíd (Qasadín, 1930), - que firma sus libros con el mítico sobrenombre de Adonis -, ha afirmado recientemente: "Las grandes religiones al uso han pretendido usurpar la verdad de la poesía. Para ésta, la realidad es una fuente de indagación perpetua, mientras que aquéllas la ofrecen como algo ya dado de antemano, que no admite preguntas sino tan sólo adhesión incondicional, algo que la poesía no puede aceptar . Por eso, he decidido que ninguna religión puede dar respuesta a mis propios interrogantes".
(Adonis ha sido premiado por el Club Cultural Leteo, de León, en su edición de 2008)


**** Mis interrogantes siguen vírgenes, intactos. Hasta los relativos a los Reyes Magos. Sólo se pueden intentar explicar desde el corazón. Y desde el corazón ahora me a-cuerdo (nótese:  a-cordare, re-cordare...) de las vivencias reales de mi niñez, que ya eran poéticas, sin yo saberlo:



El regalo de Reyes fue siempre una sorpresa. Desde muy niño. Desde donde alcanza mi recuerdo. El regalo de Reyes era la sorpresa. Hasta la sorpresa conocida; pero escondida, adrede. En lo hondo del cesto, adornado de pajas como un pesebre, mis ojos de niño, sorprendido, adrede, buscaban la redondez, la combatura, la esfericidad de una pelota, que habría de llegar, entera, hasta San Blas, por lo menos... Y mis dedos nerviosos tropezaban, siempre, la convexa turgencia de una granada. Blanca, blanca, por fuera. Y roja, roja, por dentro. Era como una bomba púnica, en mis manos traviesas. La adivinaba, sólo con verla. La desnudaba, sólo con soñarla, con los ojos esparcidos por el resto de los regalos. Al final, volvía a ella. Estaba allí, dura, apretada, y soñadora. La pelota redonda, de repente, se había pinchado, adrede. Mis ojos y mis manos la olvidaban. Ya tendría más tiempo de jugar... hasta San Blas. Pensaba. Y me extasiaba, mirando y palpando la granada. Su cáscara era como la piel rugosa y blanquecina de la mano de la abuela, que acunaba mis sueños. Su corazón rojo era como una cárcel, como una prisión redundante, llena de muchas celdas. Con muros cóncavos, pero sin rejas. Sus granos eran besos de madre, que se caían, a gotas, de unos lábios carmesí , y tersos. Y fecundos. De madre. Cada mañana fresca del Día de los Reyes yo abría mi granada de regalo. Y soñaba con granos rojos, aguas fecundas, perlas de sangre, y besos. Otros besos. Hoy, ahora, cuando soy un niño grande, pienso que he sido algo bueno. Esta mañana fría los Reyes me han dejado una sorpresa. Blanca, y roja. Llena de sueños. Estoy sorprendido. Feliz y contento. Con mi regalo bueno...
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Granada, mi regalo de Reyes "favorito"...
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