* Aquella reunión de amigos estaba transcurriendo pacífica. Hasta que X entró en la sala. Él venía dispuesto a romper el sosiego y la tranquilidad. Y solamente dijo: "Buenas tardes a todos... menos a uno". Nadie se atrevió a tomárselo a broma. Cada uno había despejado alguna vez la incógnita de X. Era un burlón, sutil; pero indisimulado casi siempre... A fuerza de sincero.
hoy recé a Yemanjá * maldito dios, que dice que me aprieta, pero que no me ahoga!!! él pone en mi boca sucia la blasfemia, y yo no me puedo reprimir... le insulto!!!
vengo a mi interior, busco la paz. y rezo, pidiendo una caricia. prefiero la mano de una diosa que nace desde el mar, donde están mis ansias de espuma y de sal...
LOS CHAPINES DE ESCELITA, en Valdabasta: * Hace un mes largo hablé de los "escarpines de Escelita", y citaba que esta mujer, amante de lo popular y añejo, me había regalado un par de "escarpines" hechos a mano por ella misma, guiada por sus recuerdos entrañables... Los traigo hoy aquí, como homenaje a Escelita, y con mi agradecimiento. * Estos chapines emparentan, en cierto modo, con los Escarpines de doña Teresa Petri, hallados y conservados en Santa María La Real de Gradefes... Calzado sin talón, de cordobán decorado con una estampación en relieve que dibuja motivos florales polícromos sobre fondo picado. La horma, con puntera puntiaguda y escote en pico. La suela, de piel y con plataforma de corcho. Monasterio cisterciense de Santa María la Real de Gradefes, León. Estos escarpines, denominados así en el Monasterio de donde proceden, responden a la tipología de calzado llamado chapín, que se caracterizaba por su alta suela de corcho y por no tener talón. Pertenecieron a doña Teresa Petri, dama de la nobleza y fundadora de la casa bernarda de Santa María la Real de Gradefes. Murió en 1187 y de su sarcófago se rescataron los chapines que aquí se exhiben, en un perfecto estado de conservación.
* Yo creo que los "chapines de Escelita" eran - y son - más modestos, más "de andar por casa". Quizás para ser utilizados a modo de zapatillas, y poder calzar con ellos las madreñas en caso de necesidad. Lo que sí está claro que eran un calzado de fiesta, por sus adornos...
* ¡Oh, mi corazón! Vive en un desierto. ¡Oh, mi alma diminuta! Se asoma por encima de una duna, y busca el oasis de lo Único que merece ser perseguido. ¡Oh, dolor atrayente! ¡Oh, suave olor atractivo, como un almizcle que enamora! Esta es la hora mágica, este el sentido musical que me deja sin sentido. Suenan las horas. Ninguna igual. ¡Nuba tras nuba!
(agf/05.06.2miil15)
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NUBA * las horas van desgranando en tus oídos, mi Señor, mis oraciones de entrega. la música me lleva y me postra de rodillas ante ti, mas no para adorarte. son mis brazos caricias que se enredan en tu cuello como una amorosa "cuelga". tu serena sonrisa me bendice... y así día tras día, noche tras noche.