viernes, 15 de noviembre de 2019

mis cartas de amor... no las tiro

JOAN MARGARIT (Foto de Antonio Moreno, EL CULTURAL)


Voy a seguir el buen consejo de Joan Margarit, reciente Premio Cervantes/2019, que me dice:  

No tires las cartas de amor

No tires las cartas de amor.
Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.  

                         (Joan Margarit)



mis cartas de amor...

1.- En un suspiro

Querida mía:
Tu insinuación me tiene en un suspiro.
La seña del pañuelo;
el aire del abanico;
la sonrisa de gioconda, misteriosa;
el sí y el no en tus ojos, verdes y azules...
Estoy a punto de decirte que no y que sí;
mas me retraigo.
Tu indecisión - mi indecisión - me tiene en un suspiro.

2.-El baile cadencioso

Querida mía:
Al fin me atreví. Bailamos?
Y tu risa explotó detrás de tu sonrisa.
Bailemos.
Y me temblaban las piernas. Y hasta las entretelas me las volteaba un céfiro convertido en bóreas.
Bailamos. Tus caderas me robaron los ojos de las cuencas.
Tus vaivenes iban y venían. Y yo, como un en un sueño, iba, iba, iba... sin acertar a regresar de mis ensueños.
Bailamos hasta el anochecer de la mañana, cuando el sol de mediodía
nos dejó, a los dos, dormidos...

3.- La pasión desatada

Querida mía:
Quédate quieta. Espera.
No sé si el ansia es tuya o es mía. De los dos a la vez bien puede ser. Es inefable.
Estamos tan desnudos que hoy estoy creyendo por primera vez que el paraíso existe.
No me prohíbas morder las rojas cerezas de tus mejillas,
ni recoger los dátiles redondos de tus senos.
No me digas que el bien y el mal están ahí, en el mundo,
para castigarnos
por la osadía de querer ser como dioses, y conocer la verdad.
Recréate en mi, y deja que me re-cree en ti...
anda, querida.

4.- Doliente despedida

Querida mía:
Te tengo que dejar. Abandonada.
Tú me abandonas con esa mirada perdida en el recuerdo
de algo que no existe. Es lo imposible.
Los dos creímos que un momento era para siempre.
Menos mal que no prometimos nada;
que no firmamos nada, para siempre.
Te dolerá un poquito. Hasta mañana, cuando cambies los relojes.
Luego, seguirás retrasando los encuentros como este.
Y yo... ni siquiera encontraré otro encuentro,
como este.
Adiós, querida.



                                              (agf/23.03.2mil12)




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