lunes, 28 de abril de 2014

galimatías


"Galimatías"

El lenguaje es, a menudo, confuso. Nos lleva a embrollos.
En matemáticas, - donde todo parece que sea más exacto, menos dado a los líos... -, también hay peligro de "galimatías". 
Por ejemplo: Todos pensamos, a la primera, que multiplicar un número por otro número, da como resultado una realidad mayor. Y no es cierto, a veces. Si multiplicamos 16 por 2 (simplemente) alcanzamos el doble: 32. Pero  si multiplicamos 32 por 0,20, nos quedamos de piedra: sólo conseguimos 6,4. ¡Matemática engañosa!

Las operaciones de multiplicar o dividir pueden resultar falseadoras, algunas veces. Tomen un espejo entre las manos; dejen que caiga al suelo y se haga añicos. ¿Qué sucede? El espejo, ¿se multiplica, o se divide?... No se hagan líos. 

Viniendo a la poesía: No conviene "exigir" a las palabras que digan lo que queremos. Ni retorcerlas para ello. La poesía es un dictado íntimo de no se sabe qué... que viene cuando quiere. Y nos obliga.  ¡Dejémenos de galimatías!  

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